A un año de la donación de Lulo a Milo

El 6 de julio de 2017 se producía la intervención simultánea en el hospital Austral de Pilar, en la que Alejandro Benítez le donó parte del hígado a su sobrino. Una operación que demandó unas 12 horas. Ese gesto se transformó en una noticia que recorrió el mundo

 

Hace un año y un día publicábamos esta historia que rápidamente estalló en las redes sociales, llegó a los medios nacionales y de ahí al mundo: Las primeras noticias que llegan desde Pilar son alentadoras respecto del resultado que tuvo la operación que arrancó a las 7 de la mañana, con el ingreso al quirófano de Alejandro Benítez, una hora antes que Milo Romani Benítez, el pequeño de 9 meses que recibió una parte del órgano de su valiente tío. Ahora hay que esperar que todo evolucione bien y que se ratifiquen las primeras buenas señales que está dando el órgano trasplantado en el organismo del niño.

Eriberto Kachinsky, familiar de ambos, comento que “la operación fue un éxito, el nene está bien, el hígado que donó Alejandro estaba fantástico y él también está bien”. Describió que los médicos “le sacaron una porción de hígado y se lo pusieron directamente a Milo. Fue una operación simultánea” y agregó que ahora viene el lógico
post operatorio.

Beto Kachinsky destacó el gesto de su sobrino y subrayó “la acción, la valentía, porque una cosa es decir “yo soy” ( posible donante) y otra cosa, es decir yo soy y fue”.

Describió que cuando Alejandro salió de la operación ya quería ver a Milo, pero había que esperar ya que el bebé seguía dentro del quirófano. “La actitud de él fue fantástica” remarcó Kachinsky. Finalmente expresó que Willy y Natalia (los padres de Milo) están bien y acompañados por familiares.

Audio de Beto Kachinsky

 

Un año después de esta audio y en medio de una lucha que no termina, la vida de Milo y su familia fluye con una energía positiva que contagia y que los ha llevado a ponerse al frente de la concientización de la donación de órganos.

En la vida de Alejandro apareció Paulino, un regalo de Dios y de Camila que acompañó todo el proceso del lado de adentro de la panza y que ahora le alegra la vida desde afuera. Pero si algo nos ha dejado Lulo, es el gesto monumental de generosidad, algo que fue bien valorado por los medios de comunicación y que llegó hasta los países árabes. Basta ver el resultado de las búsquedas de google para comprobar el camino que la noticia recorrió.

 

Más recuerdos de “ese día”
La necesidad del transplante que se le realizó a Milo surgió luego que fracasara la alternativa de la técnica de kasai que buscó solucionar la artesia biliar con la que nació, una obstrucción de los conductos que transportan la bilis desde el hígado hasta la vesícula. Esa malformación fue descubierta cuando el bebé tenía dos meses y a los pocos día le practicaron la primer intervención quirúrgica. Pero eso no funcionó y por medio de la operación de hoy, que se espera funcione bien, la vida de Milo y de su familia, cambiará para siempre, Gracias a Lulo, claro.

 

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