Así estaba la ruta 51, luego de tres semanas de lluvia y el remolque de tractores

La lluvia castigó la provincia durante más de tres semanas y los efectos se sienten puntualmente en los caminos de tierra. El tramo sin asfaltar de la ruta entre Larroque e Irazusta es una muestra que dejó el largo temporal.

 

 

Los productores no pueden esperar, ese es el riesgo de trabajar en zonas que durante decenas de años han estado libradas a lo que disponga la naturaleza y al interés del estado puesto en recaudar impuestos y muy poco a mantener los caminos o mejorarlos definitivamente.

Ahora eso cambió pero la naturaleza vuelve a mandar y tampoco espera a que el asfaltado esté terminado y eso se vio anoche, cuando el fin de la lluvia, por ahora, coincidió con la necesidad de sacar pollos que habían cumplido su ciclo de engorde. La tarea de un tractor hizo posible la tarea, pero fue “dejando el testimonio” en cada metro de camino aún no afirmado por la empresa Hornus, en unos tres kilómetros, de los casi 8 que quedan por asfaltar.

 

 

El camino quedó muy complicado para autos y apenas apto para camionetas, algo que parece increíble luego del trabajo titánico de hombres y maquinaria para sacar la carga de aves. Hay que saber que, sobre todo ahora, la circulación por los tramos pantanosos debe ser muy coordinada, ya que el estado del camino, fuera de la huella, es de absoluta inestabilidad. Eso obliga a que varios vehículos circulen en el mismo sentido y que los que van para el otro lado, deban esperar sobre “tierra firme” su turno.

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