Benedetti centró su voto positivo en atender un problema de salud pública

El legislador larroquense habló tres horas después de lo que estaba previsto según el orden del día. Justificó su apoyo al proyecto en que unas 50.000 mujeres ingresan por año a hospitales a consecuencia de abortos inseguros. Reconoció que en el interior del país se han tomado posiciones radicalizadas pero aclaró que “este proyecto que estamos proponiendo aprobar, no obliga a ninguna mujer a abortar”.

 

 

Notablemente disfónico, el diputado de Cambiemos Atilio Benedetti tomó la palabra a las 4:06 de esta mañana en lo que se considera una histórica sesión del congreso de la nación que comienza a tratar la despenalización del aborto.

El legislador comenzó reconociendo “la valentía del presidente Macri de habilitar este tema en este congreso de la nación” y la tarea “de los presidentes la distintas comisiones que hicieron posible que tuviéramos más de 700 exposiciones que nos permitieron tener una información amplia desde distintos puntos de vista: de la ciencia, de la experiencia comparada con otros países a los cuales muchos de ellos nosotros vemos como ejemplo a seguir”.

Respecto del manejo de cifras que se han escuchado en el debate y en las exposiciones, muchas supuestas, se centró en las “realidades comprobadas” que informó “el ministro de salud de aproximadamente 50.000 egresos por problemas de aborto, promedio los últimos cinco años” que “nos habla de la magnitud del problema que estamos tratando. Aproximadamente 50.000 egresos significa 50.000 ingresos al menos, y esto significa que diariamente entre 130 y 150 mujeres de nuestro país ingresan por día a los hospitales públicos a raíz de problemas de abortos inseguros”.

Según interpretó, “quedó claro que los embarazos no deseados existen, que el aborto existe y que es alta la morbilidad y también en muchos casos mortalidad a raíz de estos abortos inseguros, por lo tanto el problema es un problema de salud pública y cómo tal lo estamos abordando”.

En ese ámbito, Benedetti resaltó que “está claro que la penalización del aborto ha fracasado en la república Argentina” y por eso consideró que al problema “hay que abordarlo de la manera que lo está abordando esta ley”.

Sin embargo, haciéndose eco de las posturas que surgen ante la iniciativa de despenalizar el aborto, “como representante del interior” habló de “la preocupación que genera en nuestras provincias y en nuestros pueblos del interior, donde se han, de alguna manera, radicalizado las posiciones”.

Trató de suavizar esa sensación aduciendo que “este proyecto que estamos proponiendo aprobar, no obliga a ninguna mujer a abortar, no propicia ni promociona a los abortos y quiero decir también que este proyecto de modo alguno impide ni condicionan ni menos cuestiona a todos aquellos grupos sociales y religiosos que trabajan y militan en todo nuestro país, a favor de que no haya ninguna mujer que por ninguna razón aborte en la república Argentina”.

Remarcó que el proyecto “tiene que ver con una cuestión de reconocer un problema, del aborto que existe, de abordar este problema para resolverlo, de reconocer que muchas mujeres por diferentes razones, toman la decisión de terminar con un embarazo no deseado”. Por esa razón opinó que “el estado no puede marginarlas, no puede condenar a, además de la traumática decisión, destinarlas a la clandestinidad y a la ilegalidad, poniendo en riesgo su vida. Por esta razón, señor presidente, adelanto mi voto afirmativo al proyecto de despenalización del aborto”. finalizó

 

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