Buenas noticias para Priscila, fue becada e ingresó al ballet de la Fundación Julio Bocca


Fue tras la audición de ingreso del jueves y la nivelación del viernes que le permitieron cumplir las dos primeras metas que se había propuesto. La joven larroquense ingresó a la escuela de danza justo el mismo día en que Julio Bocca cumplió años.

 

Julio Bocca cumplió años ayer, 52, pero el regalo se lo llevó Priscila Marchesini, la bailarina larroquense que se formó en el Instituto de Danza de María José Lonardi y que decidió probar suerte en la prestigiosa fundación.

Estimulada por su profesora y con apoyo familiar, Prisci había decidido instalarse en Buenos Aires, de modo de abrirse camino en el mundo de la danza clásica y el hecho de haber conseguido una beca para cursar durante dos meses con el Maestro Daniel Neglia en Nueva York, la impulsó a dar otro paso para aprovechar al máximo esa experiencia norteamericana.


La fecha del 5 de marzo aparecía en su agenda como uno de sus grandes desafíos: audicionar en la fundación Julio Bocca con la ilusión de ser becada. Más de 200 chicas de todo el país se anotaron para ese día con el mismo objetivo y a la noche se supo que Priscila fue una de las seleccionadas, lo que le permitirá tomar clases en un curso de danza al que ella aspiraba ingresar. Pero eso no es todo, al otro día, luego de una nueva audición llamada «nivelación» su nombre apareció en una lista que confirma su ingreso, nada menos, que al ballet de la fundación.

Por vertiginoso que suene y más allá de la alegría que la noticia causa en su entorno familiar y amistades, lo logros que Priscila empieza a anotar en sus primeras horas en la ciudad de Buenos Aires, deberían ser considerados como lógicos y producto de la dedicación y el profesionalismo que ella pone en lo que hace y más ama, que es bailar.

Quizá allí sí resida la admiración, en las ideas, en las convicciones y hasta en las renuncias por las que ha optado. A los 15 años no es común pensar de ese modo, y a toda esa energía y actitud puesta detrás de una meta le aguardan nuevos grandes momentos.