Central Campéon: Rojo de pasión

Central Larroque se paró firme en el Teodoro Treisse y obtuvo su premio. El equipo de nuestra ciudad se enfrentaba al Deportivo de Urdinarrain por la segunda final del torneo clausura, para definir un campeón.
Con un marco de público excepcional por parte de las dos hinchadas, el azul y rojo le daban color a la tarde de domingo. La emotiva crónica de Franco Lizarzuay. Fotos: Pablo Viale

 

El árbitro pitó el inicio de partido y «el depo» buscó quebrar el 0 aunque las chances no fueron claras., Central por su parte apostaba a Agustín Benedetti y «Monay» Izaguirre; desde allí y con sus laterales intentó pero no tuvo ninguna más que la de Kevin Olivera que pasó cerca. Se iban los 45 minutos y las hinchadas y los relatores se iban su descanso para pensar y comentar cómo será la segunda etapa.

Pasada las 6 de la tarde el árbitro Hernán Collazo, da el puntapié al último telón y Central Larroque buscaba abrir el marcador, pero luego de un robo de pelota del jugador Tellechea, -que metió un pase a Juan Ramírez, quién venció a Pérez Romani- Deportivo marcaba el primer gol de la tarde para alegría de los locales.

Iban 3 minutos y al rojo le ponían «un palito en la rueda», pero este equipo de pibes que dejan todo por la camiseta, de guerreros que no piden nada más que ver el escudo del rojo allá en lo más alto, nunca se dio por vencido y fue a buscarlo.

Es por eso que luego de un tiro libre de Kevin Olivera apareció (el discutido en su momento) Elías Amarillo con un cabezazo que enfureció las gargantas de cada larroquense en un grito de gol y estampó a los 7 minutos el empate en uno.

El partido ahora sí parecía una final, los equipo dejaban el alma en la cancha y las tribunas tanto del rojo como de deportivo motivaba a sus jugadores.

Con grandes intervenciones del arquero local, gran figura del partido, no dejaba que la pelota entrará en su arco, el DT de los azules realiza el primer cambio introduciendo a Ochoa a la cancha y sacando un defensor.

Desde ese momento Deportivo ya no fue el mismo. Desarmado y desorganizado no encontraba la pelota, ya la tarde caía y la gente se serenó para ver una definición por penales. Pero ahí apareció la épica, ahí bajó la bendición del cielo, la del «viejo Pera», la de Marcos Viale, Raúl Impini y todos aquellos centralista que veían el final desde allá arriba.

Entonces sucedió el milagro y en la radio el relator quebró, su corazón, su garganta y hasta su alma para gritar el gol de Lautaro Viale y desatar la locura roja a los 49 minutos, porque en el Teodoro Treisse estalló la alegría de lo  inexplicable, en un abrazo que reunió a los que se encontraban allí con los que encontraban lejos de sus pagos prendidos a la radio.

Y basta para mí, basta para todos. El árbitro pitó el final y desató lágrimas, los abrazos, la sonrisa y el pecho bien inflado de cada uno de los centralistas.

Central Larroque era el campeón del torneo clausura. El rojo otra vez en lo más alto gracias a un puñado de jugadores, cuerpo técnico y dirigentes que cierran un gran año de trabajo y de logros. Superando todas las expectativas.

El rojo llego a su décima estrella y de esta manera el año que viene jugará otra vez a nivel provincial.