Cómo justificó Atilio Benedetti su segundo voto a favor de la despenalización del aborto


«Los abortos existen y no podemos desconocerlos ni creer que por seguir castigándolos legalmente dejarán de producirse», remarcó el diputado en el marco del debate por el proyecto de la IVE.

El diputado nacional Atilio Benedetti (UCR – Entre Ríos) respaldó el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo y aseguró que»al igual que en el 2018, anticipo acompañar».

«Como hombres y mujeres de la política no podemos seguir eludiendo. Los abortos existen y no podemos desconocerlos ni creer que por seguir castigándolos legalmente dejarán de producirse», señaló.


«Hoy la solución es que el Estado deje de condenar a la clandestinidad a las mujeres que transitan esta situación, tome en sus manos el problema y lo aborde desde la salud pública», enfatizó.

 

El discurso completo:

«Como nada ocurre porque si lo primero que me gustaría destacar es el compromiso y la larga lucha de muchas
mujeres de diferentes sectores sociales de distintas pertenencias políticas que trabajaron arduamente a lo largo de los años para alcanzar este nuevo derecho y sacar de la clandestinidad una realidad que existe que existió y seguirá existiendo como es la decisión privadísima y personalísima de las mujeres de interrumpir un embarazo no deseado.


Esta no es una ley con nombre y apellido ni un nuevo derecho de un sector político -como se pretende desde algunos oradores- plantearlo en estos términos es minimizar esa lucha desconocer tanto trabajo tanta militancia de tantas mujeres tanto tiempo.

Lo segundo que quiero resaltar -por si hiciera falta- es que esta ley no promociona, no promueve y mucho menos obliga a nadie a practicar un aborto. Por eso quienes han expresado enorme preocupación, y me refiero a mucha dirigencia provincial del interior del país, porque consideran que una persona existe desde la concepción -tema este ampliamente debatido en las diferentes exposiciones- pero que no viene al caso para lo que quiero decir, pueden estar tranquilos, pueden seguir militando con todo su fuerza lo que consideran que sus seguidores deben defender y practicar.

Reitero, esta ley de ser sancionada no obliga a nadie a practicarse un aborto aunque obviamente este acto sea despenalizado. Este debate y este proyecto que ojalá pronto sea ley, no hace más que sacar de abajo de la alfombra como muchas veces ya hemos escuchado acá, una realidad que existe no sólo en la Argentina sino en la mayoría de los países del mundo, y que tiene también la vocación de respetar y acompañar una decisión personalísima -por las causas que fuere- de muchas mujeres de interrumpir un embarazo no deseado

Es en ese marco, en esta situación quizá donde estamos en presencia de las mayores desigualdades: las mujeres que cuentan con recursos económicos, las mujeres se siguen practicando abortos de manera segura, aunque clandestina. en cambio las mujeres más vulnerables, siguen recurriendo a métodos caseros, marginales e inseguros, poniendo en riesgo su propia vida y la integridad de sus familias. Y a todo esto -en esta situación- agregar el trauma que se suma al temor de ser descubiertas, denunciadas o detenidas, que más allá que aquí se diga que no ha habido muchos casos pero sobrevuela la sensación de ilegalidad y de delito.

Por esta razones, porque el estado no puede mirar hacia otro lado, mientras tenemos registros oficiales -no de la cantidad de abortos clandestinos, que se han barajado cifras de 300 mil 400 o 500 mil, pero si datos tanto de la administración anterior como la administración actual, de más de 100 internaciones diarias contando sábado y domingo, por abortos mal practicados

Y es aquí que creo que es imprescindible legislar para garantizar la igualdad de acceso y porque tengo la convicción que con esta ley, más más educación sexual y también con la colaboración de este proyecto, que vamos a acompañar de asistencia integral para los primeros mil días de maternidad para aquellas madres que estén decididas a seguir con sus embarazos, lograremos un abordaje integral que finalmente redundará en la posibilidad de maternidades seguras y deseadas y consecuentemente menos cantidad de abortos.

Se me acaba el tiempo, pero quiero decir que, como hombres y mujeres de la política, no podemos seguir eludiendo los abortos existen y no podemos desconocer los ni creer que por seguir castigándolos legalmente o haciendo pesar sobre ellos el reproche moral dejarán de producirse.

Como miembros del poder legislativo tenemos que generar leyes y construir políticas públicas que de verdad aporten soluciones. Hoy la solución es que el estado deje de condenar a la clandestinidad a las mujeres que transitan esta situación, tome en sus manos el problema y lo aborde desde la salud pública, al igual que en el 2018 anticipo acompañar este proyecto de interrupción voluntaria y de despenalización del aborto, muchas gracias.

 

Su voto positivo de 2018