El campo vuelve a respirar con el inicio de otra buena cosecha

El espaciamiento de la lluvia ha permitido que los productores controlen mejor la situación sanitaria de los cultivos de soja que evidencian una importante recuperación y se encaminan hacia buenos rindes. La cosecha de maíz arrancó con promedios 30 % superiores a los últimos años.

 

 

De diciembre a esta parte muchos productores sienten que les volvió el alma al cuerpo. Las cosechadoras empiezan a caminar los campos para certificar que el rinde del maíz es bueno, en algunos casos excelentes, con promedios que están rondando los 8000 kg/ha. Varios colonos locales consultados por este medio comentaron que se están cosechando lotes de entre 65 y 80 quintales, con picos de 90 y 100 y algunos excepcionales de 120.

Si el resultado se afirmara, se sumará al escenario positivo que dejó la campaña triguera, es decir que encadenarán una segunda buena zafra y como no hay dos sin tres, el clima está jugando a favor como para pensar que la soja también aportará al balance positivo y seguramente, el “superávit”.

“En la últimas semanas la soja de segunda pegó un lindo estirón” aseguró un productor larroquense consultado que cree que esa buena reacción apoyada en el buen clima compensará un poco los problemas de nacimiento que generaron una menor densidad de plantas.

Respecto a la de primera implantación, precisó que algunos lotes de soja presentan un stock de 80 chauchas por planta -lo que es muy bueno- y aunque ya llegarían a una buena cosecha sin necesidad de lluvia, las perspectivas climáticas de la semana que viene generan una mejor perspectiva. En cambio “a las de segunda les vendría bien ya que están comenzando a florecer y ayudaría a que semille mejor” consideró.

A su vez, opinó que la campaña, en caso de poder terminar a tiempo la recolección del maíz y que la soja termine dando lo que promete, le dará al productor la chance de salir oxigenado hacia el próximo ciclo productivo y cubriendo muchas de las deudas que quedó tras la magra cosecha 2017/2018.

Volviendo a la cosecha maicera, la Bolsa de Cereales de Entre Ríos informó que en la provincia, hasta el miércoles, se llevaba cosechado el 26 % de la superficie sembrada con maíz de primera, sobre un total de 323.100 hectáreas (ha).
El mayor avance se logró en el sector Norte y Este, aunque cabe mencionar que estas regiones solamente representan el 25 % (80.900 ha) del total.

El área cosechada es escasa para estimar con precisión el rendimiento promedio provincial. Sin embargo, en base a la evolución del cultivo, las precipitaciones durante el trimestre noviembre – enero y los resultados logrados a campo hasta el momento, se observa una tendencia que se ubicaría 2.000 kg/ha por encima de la media de los últimos cinco años que se ubica en 6.072 kg/ha.

“Atenti al clima”
Las lluvias observadas durante el último fin de semana, prácticamente cubren las necesidades de los cultivos de verano que aún tienen demanda, sin embargo el balance hídrico muestra un ajuste significativo hacia el norte.

Esta zona tuvo grandes lluvias en enero, pero quedó a mitad de camino en febrero. Las exigencias térmicas de la última parte del mes forzaron las pérdidas de humedad en el norte, al menos en las primeras capas del perfil de suelo.

El buen tiempo que ha sobrevenido luego de las lluvias del fin de semana, ha permitido una progresiva recomposición de la situación de excesos, los cuales quedan concentrados en áreas del departamento Diamante. Posiblemente haya algunos sectores más generalizados, donde los caminos rurales aun presenten complejidades para el tránsito.

Favorablemente las lluvias que se perfilan para el día lunes, no serían significativas. El cambio de masa de aire que se tradujo en un ambiente más fresco y seco, disminuye la potencialidad de que se concreten eventos pluviales de gran volumen.

Una buena distribución temporal de las lluvias del mes de marzo es lo que necesita la provincia de ER, para sacar adelante lo que puede resultar una gran cosecha de granos gruesos. El maíz se movió en casi todos sus estadíos fenológicos sin restricciones hídricas y aun cuando febrero fue más irregular con las precipitaciones, la soja siempre encontró respuestas en las reservas. Por lo tanto solo resta cerrar el ciclo de las sojas y los maíces tardíos.

Por lo pronto no se perfilan situaciones complejas con los sistemas precipitantes, aunque es pertinente recordar que los próximos cuarenta y cinco días, estadísticamente tienen una importante señal en las precipitaciones. Las estrategias de cosecha se definirán con el pronóstico de corto plazo.