Covid: Unas cincuenta personas recibieron la vacunación en Larroque

Son personas afectadas directamente al servicio de salud, público o privado o de dependencias municipales, que por su actividad, son consideradas en alta exposición al virus y por eso, posibles vectores de contagios. La noticia desató la polémica por supuestos privilegios en el orden de prioridades y las redes sociales se hicieron eco.

Aunque no hay información oficial respecto de quienes han recibido la primera dosis de la vacuna que previene el coronavirus, se supo que medio centenar de personas ya fueron inoculadas con la Sputnik V, y en esa cuenta aparecen agentes municipales que no están involucrados directamente con los servicios de salud afectados a la pandemia, aunque -aclararon desde el Ejecutivo- se desempeñan en actividades que los exponen al virus o que brindan atención a personas que pertenecen a grupos de riesgo.

La decisión se podría enmarcar en la discrecionalidad, es decir en lo que se puede interpretar como “el margen de libertad que se deriva para la Administración Pública» por razones que según como se analice, pueden estar justificadas.

Según trascendió, fue desde la Secretaría de Salud Municipal y el Hospital San Isidro que se invitó a su personal y a los prestadores privados de servicios de salud -inclusive administrativos- a formar parte de la lista para la primera dosis de la vacuna y la mayoría aceptó, pero en cambio otros descartaron su aplicación. Se supo que hubo gente de licencia o vacaciones que no fueron incluidos en la lista, se supone, «por un problema de comunicación».


Posiblemente mañana, en lo que podría ser un nuevo encuentro del comité de emergencia, se trate este tema con más profundidad y luego, en la conferencia de prensa se hable del tema y se explique el alcance de la primer tanda da vacunados.

Una de las personas que habitualmente participa de las reuniones, expresó que «pregunte en el COES si había quedado alguien de la primera línea o sea «los esenciales» sin vacunar y me contestaron que si y que todos los que se habían aceptado vacunarse habían recibido la primer dosis y que utilizaron el cupo para vacunar a los que trabajan en el área de salud y acción social del municipio y otras personas afectadas a la atención de enfermos particulares»


Cuando estalló el escándalo en el gobierno nacional con los vacunados V.I.P. que derivó en la renuncia de Ginés González al Ministerio de Salud, muchos interpretaron que en Larroque también hubo un exceso en la discrecionalidad.

Por más que el sentido común indique que la vacunación a los agentes de la Secretaría de Desarrollo Social o de la Dirección de Adultos Mayores está justificada, por compartir espacios con el personal de la Secretaría de Salud, colaborar en algunas tareas con esa dependencia, asistir a las familias aisladas o estar en contacto con grupos de riesgo, el componente ideológico o la libre interpretación de un hecho, puede convertir en polémica una decisión que para el que la toma es apropiada.

Las redes sociales fueron la arena donde la política y los fanatismos le echaron nafta a la discusión, apoyando la medida o castigando la inmoralidad. Pero también hubo personas pensantes que analizaron la situación y que criticaron la discrecionalidad con buenas razones.

Inclusive, con olfato político o hasta por razones de salud, otros desistieron de recibir la vacuna, por más que el desempeño de sus funciones sea estratégico.

Como reflexión de cierre y ya que estamos hablando de salud y de vacunas, es absolutamente saludable que la gente esté reactiva a lo que supone inmoral, ya que, aunque se equivoque, ayuda a ponerle coto al poder político y a que la discrecionalidad sea más justa.