Damián Zantedeschi prepara un show que sorprenderá en su vuelta a Marnos

Estará actuando el 13 de enero a partir de la hora 22 en el pub de calle Rocamora en un espectáculo que tendrá una puesta en escena impactante. Es parte de la evolución de un artista que aplicó a su pasión por la música, muchos de los valores de un verdadero emprendedor. En una nota imperdible nos habló de sus inicios y su crecimiento y cómo fue haciendo que las cosas pasen hasta llegar a consolidar un estilo propio.



No se puede comparar al Damián Zantedeschi que se fue de Argentina hace cinco años, con el que ha venido actuando un par de veces en Marnos y con el que se presentará el próximo sábado en Larroque. Tampoco será el mismo en un par de años, cada vez que encara al público en espacios públicos o fiestas privadas o donde sea, suma “horas de vuelo” que capitaliza en experiencia y en una interacción con la música que lo transforma de manera permanente, pero siempre para bien.

Prueba de eso es la autoexigencia que se propone en la producción del evento al que le pondrá toda la energía para convertirlo en una de las actuaciones más importantes que le ha tocado protagonizar, y eso que este joven apasionado tanto por la música como por el emprendedorismo, ha desplegado tantos momentos mágicos con su violín y en lugares tan diversos, que podría decirse que el que viene, es uno más.

Pero para él no es así, es más, tocar ante su gente tiene una carga especial, es casi un desafío en el que quiere entregar todo lo que tiene para dar, de manera de mostrar su evolución interna, las cosas nuevas que su instrumento nos tiene para decir, y los cambios estéticos y expresivos que Damián mismo ha venido experimentando, como carta de presentación que se plasma en su figura trabajada, en su modo de vestir y en la gestualidad.

Pero para este presente y el futuro que se ve venir, en cinco años pasaron cosas que con talento y actitud hizo que pasaran. Para eso hay que desandar el tiempo y escucharlo, o leerlo en este caso. Lo que sigue es una suerte de biografía, pero sobre todo, una estupenda clase de lo que se conoce como coaching, porque de lo que cuenta, aprendemos que el mundo o la vida es un papel y que cada uno tiene el lápiz para dibujar lo que se propone.

“Cuando estaba en Concepción del Uruguay estudiando siempre tenía la idea de viajar. Dejar la zona de confort, experimentar, conocer cosas nuevas, otras culturas, otras realidades”. Feliciano -hermano- también me influyó mucho como viajero, contándome las experiencias que tuvo. Yo tenía la necesidad y el deseo de viajar.”

Damián recordó que estaba estudiando y que empezó a trabajar en Sanduba hasta que surgió la posibilidad de ir a Florianópolis “sin fecha de regreso ni saber específicamente si volvería en una semana, en un mes o en dos años, no pensaba en eso, lo iba a dejar fluir. Con maletas, ropa y un violín de madera llegué a Canasvieiras, una playa que estaba lleno de argentinos. Ahí alquilé una posadita y empecé a buscar trabajo -en lo que sea- dejando currículum en todas partes. Me llamaron a los dos días de un boliche y empecé haciendo tragos. Como la temporada iba terminando, comencé a ir para el centro de Florianópolis, ahí me arriesgué a tocar el violín en la calle, no sabía mucho pero empecé a perder la vergüenza”.

El debut no fue fácil: “se ganaba poco, me cansaba mucho y no me sentía bien porque no tenía mucho para tocar, era prolijo pero el repertorio era escaso y la habilidad que yo tenía con el violín era poca, porque eran mis comienzos con este instrumento. Antes de viajar para Brasil yo había hecho 10 ó 15 clases con un profesor y, como todo, cuando se empieza te mandás así medio de caradura, pero todo lo que hice fue necesario. Cómo era escaso el repertorio no era muy motivante. Ahí cerca había un violinista muy zarpado que hacía 200 o 300 reales en un rato, este hombre tenía mucha confianza, estudio y muchos años en la calle tocando en diferentes formatos, tenía mucha experiencia y mucha técnica”.

Segundo paso
“Un día estaba tocando en la calle y al lado mío estaba un artesano en la peatonal de “Floripa” que era “el Quba”. Se presentó y me dijo que era colombiano, productor musical y me propuso trabajar juntos porque él ya tenía proyectos de hacer música en diferentes partes del mundo. Conocía más de 22 países y por eso tenía mucha experiencia, y ahí empezó todo. Él me abrió las puertas para muchos estilos musicales latinoamericanos y europeos, del rap hasta la salsa, cumbia, reggaetón y muchas otras.

Cuando vos dejás fluir las cosas, las cosas se dan; como dice Cerati: “el viento sopla a tu favor y el universo también conspira a tu favor”. Así fuimos adquiriendo experiencia, empezamos a tocar y en el primer día nos propusimos comprar un amplificador con lo que ganamos en la calle, y con una batería de auto y un inversor empezamos a tocar”.

Una vez no contrataron para un casamiento pero seguíamos tocando en la calle. Al tiempo “el Quba” me propone ir para Argentina, pasamos por Curitiba, Foz de Iguazú, las Cataratas y fuimos para Entre Ríos. Vivíamos de tocar, y con eso nos pagábamos los pasajes, la comida y el hotel hasta que llegamos a Entre Ríos e hicimos un show en Marnos, en Gualeguaychú y en Concepción del Uruguay.

Luego volvimos a Brasil con el objetivo de probar suerte en Río de Janeiro, comenzando por San Pablo. Eso fue en diciembre 2013 pero después de un tiempo de estar en Río la realidad fue que no me gustó mucho para el trabajo que nosotros hacíamos, las distancias eran muy largas y así fue que nos volvimos a San Pablo. Estuvimos un año y medio más o menos ahí, armamos un video y trabajamos con gente muy profesional con la que adquirimos mucha experiencia. Grabamos unas canciones bastante profesionales a nivel de audio. Ahí se terminó esa etapa, el Quba se fue para Colombia a hacer sus cosas y yo me instalé en Itapema hasta que nos volvimos a encontrar en Florianópolis. Luego él partió hacia Europa y yo volví a trabajar a Sanduba y seguía tocando vez en la calle.

Ahí empecé a hacerme como solista, fue un año y medio que estuve en Itapema, pero no vivía 100% de la música. Entonces surgió la posibilidad de ir a Belo Horizonte ya que apareció un inversor para abrir una franquicia en esa ciudad.

Entonces Feliciano me preguntó si estaba de acuerdo en ir para allá ya que conocía los procesos de cómo capacitar a las personas que trabajaban en todos los sectores de la empresa y cómo contratar a los proveedores. Ahí empezó toda una nueva etapa, suspendiendo por un tiempo lo que respecta a la música. Pero ellos ya sabían que mi pasión era la música y a lo que yo me quería dedicar. Cuando todo estuvo organizado empecé a tocar nuevamente en la calle, fue bueno el recibimiento de la gente pero después se me volvió monótono porque tocaba siempre en el mismo lugar.

Entonces empezó a surgir naturalmente que la gente comenzó a contratarme y yo me empecé también a profesionalizar y a exigirme a mí mismo, porque siempre quise eso de crecer, de no conformarme y de tener un poco de visión autocrítica para mejorar, aplicando conceptos de empresa, como por ejemplo: tener un propósito de vida, tener un objetivo, una visión y una misión, y saber qué es lo que uno da y por qué.

Yo con la música tengo muy claro que es lo que quiero y para eso he trabajado varios factores: la calidad de sonido los movimientos, la propuesta del servicio. Con todo lo que hacés vas logrando que se valore su trabajo. A mí me cuesta valorar también el trabajo del músico, como el tema de ponerle valor económico a lo que hago. Es todo un proceso que se va dando para que vos seas respetado y seas valorado. A mí me parece que todos los músicos deben ser valorados, pero todos los músicos tiene saber qué hacer para ser valorado. Si sos valorado es por algo y si no sos valorado también por algo es.


La patria de uno y su vuelta a Marnos
Yo a Argentina le tengo un poco de miedo porque el argentino es un poco más crítico en algunas cosas. El brasilero es muy receptivo y me está dando la posibilidad de crecer e implementar todos los conceptos que estoy aprendiendo. No es necesario decir que soy una empresa, eso depende de cómo te muestres, si vos lo demostrás la gente lo va a ver por muchos detalles: desde la tarjeta de contacto hasta cómo estás vestido. Si llegás a tiempo, si sos responsable, si le mandás una respuesta el cliente.

Yo creo que este show que voy hacer en Marnos lo considero el más importante para mí porque la gente me conoce, conoce mi historia y sabe quién soy. Allá en Brasil nadie sabe quién soy, si soy hijo de tal, si vivo acá y como me crié o lo que hacía. Entonces para mí es una cosa súper especial lo que voy a hacer y un poco fuera de lo que yo hago porque voy a hacer varios formatos artísticos: voy a cantar, voy a tocar la batería, la guitarra y el violín. Y eso en Brasil no puedo hacerlo porque yo toco el violín y acá me voy a dar gustitos, lujos por decirlo, de tocar con un baterista, con bajista -con mi hermano-. A eso en Brasil no lo puedo hacer.

Esperé todo el año este momento pensando en cada cosa, escribiendo, llamando y organizando todo con tiempo para hacer algo especial. Yo quiero que sea especial y el pueblo de Larroque me da eso. Gracias a mi pueblo yo puedo hacer eso, a los comentarios en Facebook, Instagram; para mí eso es lo más lindo que hay, tocar para mi pueblo, para mi gente y que la gente lo valore también y yo brindarles todo lo que aprendí y absorbí dentro de la música, porque se lo merecen.

Si la gente no me daría ese reconocimiento, es respeto ese cariño que me da, quizá yo no vendría a Larroque. Yo quiero sorprender a la gente que vaya a verme y eso es lo más lindo y lo más importante para un músico, no solamente el dinero que te dan cuando te contratan, si no los aplausos. 

Estoy pensando en cada detalle; de lo que yo hago y lo que yo siento como servicio y para mí es importante todo. Desde el sonido, la prensa, la puesta en escena, la forma de hablar, de vestirme. Uno empieza a pensar en esas cosas y busca asesoramiento profesional, que te hace hacer percibir las cosas que vos tenés de bueno, que te ayuden a explorar tu talento y a explotarlo. La presencia, el bienestar personal en todo el sentido estético, el lenguaje corporal.

Lo que me ayudó a mí fue la confianza que adquirí en este tiempo, yo miraba mis vídeos míos de hace unos años atrás y no me gustaban como me movía, como tocaba. No me gustaba realmente, no me sentía bien. Cuando te sentís bien tocando algo cambia dentro tuyo y eso te va llevando a que tu cuerpo responda de manera natural. No es que lo vi y digo “voy a hacer eso”. Ahora veo mis videos y me gustan, estoy más conforme.

Siempre se puede mejorar. Empecé a darme cuenta de esas cosas; que había algo mal en esas fotos: la barba más larga -por ejemplo- el pelo no está cuidado, detalles, porque también la estética transmite cosas de una persona, habla de uno mismo. Uno no puede escapar a eso, la forma de vestirse, de pararse, hablar y más para un artista que es una figura pública y está expuesto y es lo que le quedó en la cabeza al que te ve. Entonces me parece sumamente importante el contexto, detalles que van a ayudarte a lo que vos querés transmitir.

Vos cobras de acuerdo a lo que ofrecés; cuando cobraba barato quería cobrar barato porque no me sentía bien cobrando caro. Cuando me empezaron a contratar yo no tenía ni siquiera el trípode para poner las cajas de sonido  que antes ponía en el piso y yo me sentía mal. Entonces empecé a incorporar esas cosas. Antes tenía un cable que me ataba a la consola y no podía moverme. Entonces cuando compré el micrófono inalámbrico fue increíble, empecé a dar vuelta por la calle y la gente se sorprendía y ya era otra cosa.

Yo aprendí una cosa: aprendí que cada persona, cada músico, cada artista, tiene que autoconocerse y saber muy bien más que nadie que es lo que sabe hacer y qué no. Yo me di cuenta que no sé y no me importa tocar música clásica o tocar una partitura frente a mí, no soy bueno para eso, no me gusta y respeto y me saco el sombrero con los músicos que son de orquesta. Hay muchos violinistas que tocan mucho mejor que yo. Yo aprendí a que yo soy bueno en otra cosa “a orejear” y voy a enfocarme en eso.

El violín es un instrumento muy expresivo, ahora entiendo a mi profesor cuando me decía que para sacar un buen sonido al violín pueden pasar 5, 6 ó 7 años.  Eso te va dando un manejo del instrumento, motricidad fina y es muy expresivo porque al no tener traste vos podés lograr notas y sonidos que con una guitarra no podés;  y darle matices a la música y una sensibilidad impresionante, lo vas adquiriendo eso con estudios y con experiencia.

Hoy lo hago “hablar” más al violín que hace uno o dos años atrás y dentro de dos años quizá siga mejorando más todavía. Vas conociendo el instrumento, vas conociendo sus mañas.


Uno tiene que aprender a conocerse y hacer lo que uno sabe hacer y yo estoy aprendiendo eso; es un aprendizaje de la vida entera, uno nunca va a dejar de aprender. No me creo ni mejor ni peor que nadie, todos son importantes.

Mi objetivo de vida, cuando yo me veo de acá a 20 o 30 años, es ser una persona que ayude a los músicos a explotar el talento propio y a confiar en uno mismo.  Nunca pensé que iba a poder lograrlo, hoy en día yo tengo mi equipo y micrófonos y guitarras en mi casa y puedo ponerme hacer lo que yo quiero y yo pensé que nunca lo iba a poder hacer. Yo decía: me gustaría tener una guitarra, una batería, un buen equipo y lo tengo porque se fue dando naturalmente. Porque cuando vos haces lo que te gusta en la vida, las cosas se dan siempre. Tenés que esforzarte, lógico, las cosas nunca llegan solas, pero las cosas se dan más fácil cuando vos haces lo que te gusta.

Lo que hago para mí no es trabajo, el objetivo es tocar dos o tres veces por día, estar activo y haciendo lo que me gusta y siempre cumpliendo con mis metas. Cuando yo hago un show, pero no genera lo que quiero, me siento mal

He tenido muchos shows, eventos emocionantes. Por ejemplo yo decía que fantaseaba con tocar en casamientos, divorcios y velorios y la gente que me escuchaba se reía, pero un día fue realmente así, me contrataron para tocar en un velorio. Fue una señora de una familia portuguesa que me buscó porque ya me conocía ya que antes había tocado para el cumpleaños de ella y ocurrió un día que me llamó porque el esposo había fallecido y me dijo qué podría tocar en agradecimiento a las personas que lo habían cuidado. Cuando llegué la señora empezó a decir palabras que me reconfortaron mucho, recuerdo que lloré y es así cuando yo me pongo feliz y orgulloso, porque sé que estoy haciendo las cosas bien, qué es lo que yo quiero: dar emoción y sorprender a las personas.

Uno hace que las cosas pasen, por ahí inconscientemente, “sin querer queriendo” como decía el Chavo. Yo nunca dije que iba a ir a Brasil a conocer un colombiano que me iba a compartir sus conocimientos y todo lo que vino después. Pero en el fondo yo deseaba todo eso: progresar, ir mejorando y hoy siento que todo aquello fue como mágico, pero ahora que estoy en esta etapa, ya preveo a las cosas, y ya sé porque me contratan o porque no me contratan.

Soy más consciente, igual todavía se van dando cosas mágicas. Hay mucha gente que tiene mucho talento, pero el talento por sí solo no hace nada. Si vos querés explotar tu talento tenés que ser responsable y disciplinado, todas las cualidades de una persona responsable: trabajar sobre todos los detalles y cuestiones. Siempre hacen falta más cosas, si sos inteligente siempre tenés que tener conductas y valores para aplicarlos sobre eso.

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