Días tristes en Larroque tras la partida de Miguel Romani

 

El fallecimiento de Miguel Romani golpeó a la comunidad larroquense como en esos días en que hemos visto partir a personas entrañables, a quienes consideramos irremplazables, tan necesarios que tras salir de la conmoción de lo inexplicable, nos preguntamos ¿y ahora?.

Hoy se conoció una carta escrita por el Padre Renzo de Luca desde Japón, amigo de la infancia de Miguel, que sintetiza el sentimiento que quienes lo conocieron y trataron, han vivido interiormente tras su deceso.

 

 

Los pies en la tierra, las manos en los fierros

Tuve un amigo llamado Miguel, tipo de mente clara, sin pretensiones ni aspavientos. Una persona trabajadora honesta. La mejor expresión de lo que «ganar el pan con el sudor de la frente» significa.

Siempre lo admiré. Si hubiera vivido en el tiempo de Jesús, seguro que el Maestro hubiera dicho que era un verdadero larroquense. que en su boca no hubo engaño. Y si él hubiera preguntado «de dónde me conoces?» Jesús le habría dicho: «te vi trabajando con el tomo». Porque Miguel fue así.

Tornear los metales fue su vida y su arte. Miguel fue un artista, sin duda lo fue. Pero su arte no fue de piezas para exhibir, su arte está trabajando oculto en cantidad de herramientas que la gente de campo sigue usando hoy.

Arte sin pretensiones. arte necesario para nuestra vida. Siempre trabajó con herramientas pero nunca dejó de aportar su buen ojo, su intuición experta.

Su arte superó siempre lo que las máquinas ofrecían. Cuando más de una vez un colono apurado caía a cualquier hora con una pieza que arreglar. Miguel siempre ofreció su tiempo y paciencia para ayudar. Cuando no pudo hacerlo, ofreció su comprensión y amabilidad.

Fue honesto, no tomaba los trabajos que no podio hacer. Seguramente porque tenia la sensatez de conocer sus limites y aceptarlos. Chau. Miguel, te nos fuiste de la misma forma en que viviste, trabajando, en silencio, sin pretensiones.

Que el Maestro te reciba en su taller y te incorpore a su equipo allá arriba. Seguro que cuando te vea llegar le dirá: «descansa tranquilo nomás, tu trabajo está hecho, bien hecho»

Renzo