Dos Hermanas: En cabaña «La Florencia» los ovinos mandan


En cabaña La Florencia, de Eduardo Sperdutti, le dan rienda suelta a la producción ovina. Desde el Distrito Dos Hermanas, en Gualeguaychú, la explotación genera riqueza con una majada que crece y mejora en un paisaje donde el semi monte domina la escena.

Campo en Acción recorrió el establecimiento para saber más del modelo productivo: “La cabaña surgió con la idea de mejorar la majada existente” aportó de entrada el productor y precisó: “Teníamos una base de raza Romney con ciertos problemas como el exceso de lana en cara y miembros y por concejo de colegas productores implementamos el cruzamiento con Border Leiceste”.

La experiencia, iniciada en 2009, sorprendió al ganadero y su equipo al punto que lo impulsó a conformar una cabaña con reproductores de esa raza que en la Argentina tenía muy poca difusión. Mal, precisamente, no les fue: hoy en día logran el típico cordero de fin de año, incursionan en el corte australiano de ovejas y venden reproductores.


 

 

La raza se distingue por su rusticidad, sobretodo en campo agrestes. Sperdutti dio su propia descripción: “A simple vista tiene una cabeza abananada, es una característica preponderante, luego la posición de sus orejas largas y finas por eso también es conocida como la oveja oreja de burro”. Las hembras tienen una aptitud materna muy prolífica, al no tener tanta lana en la barriga puede criar sin problemas a sus corderos.

Acerca del manejo del rodeo, el cabañero contó a Campo en Acción: “En esta zona de campos bajos con suelos salinos sódicos que no permiten sembrar nada tenemos momentos críticos. Por esa razón damos una suplementación sobre todo en la salida de invierno cuando tenemos las pariciones”.

 

La alimentación se hace con el comúnmente llamado pelo de chancho, “es lo único que hay por eso buscamos razas rusticas” fundamentó el productor en un descanso de la recorrida por la explotación. A la genética la suman de dos cabañas que están en Ayacucho y Coronel Suarez.


Por el andarivel de la sanidad, el prioritario el control de parásitos, la vacunación clostridial y el uso de sales minerales especiales para campos bajos.

 

Asociarse para crecer
En cuanto a la profesionalización, formaron un grupo de productores chicos denominado Oveja Pirú y aspiran a obtener ventajas para mejorar en manejo y capacitación. La falta de experiencia es una limitación del sector, en particular sobre aspectos ligados a la sanidad y el asesoramiento de expertos.

 

En esa escena también se enmarca la comercialización de sus productos ya que, por ejemplo, la lana no tiene un mercado establecido y faltan trabajadores especializados en esquila. En este sentido, uno de los objetivos del grupo es conseguir herramientas adecuadas para esquilar y entrenar alumnos de escuelas rurales para que aprendan el oficio y tengan una formación de cara al futuro. Sperdutti consignó que al momento de pedir una mano siempre tienen la ayuda de Raúl Monti, reconocido asesor Privado de la zona.

Raúl Monti, reconocido asesor Privado de la zona.

 

“La producción ovina ha tenido un repunte importante, la promoción y el apoyo del gobierno a través de la Ley Ovina posibilitó que haya cada vez más gente tenedora de ovinos que quieran transformarse en productores de ovinos”, sentenció el cabañero.

En el sur entrerriano hay dos sectores que producen ovinos, una es en campos bajos donde hay productores con majadas más grandes y después abundan pequeños productores insertos en la zona sojera que trabajan sin complicaciones de convivencia. “Queremos demostrar que la producción ovina es amigable con la producción de soja. En esta zona apuntamos a que los productores pasen de ser tenedores a productores de ovinos” precisó el cabañero.

 

Al mencionar una virtud contó que en verano, cuando abunda el pasto en la zona sojera es posible tener majadas grandes y luego, tras la cosecha, el ovino es un recolector muy importante de los restos de soja y maleza. La combinación de manejo, dijo, reduce la aplicación que insumos químicos para el destino agrícola.

Sperdutti participó en un grupo de Cambio Rural que integraron productores de diversas zonas como Cuchilla, Urdinarrian, Talita, Herrera y Maciá. “Empezamos a formar y despertar expectativas de la producción y fueron muchos productores chicos que se sumaron”, recordó. Ahora van por más y la pretensión es dar vida a un grupo Giser con el apoyo del gobierno entrerriano.

“El problema más grande que tenemos viene por el éxodo del campo a la ciudad, tenemos que incentivar a que el productor vuelva al campo, una vez que pase eso se va a demostrar que es una actividad rentable” opinó para fundamentar la necesidad de profundizar el asociativismo.

El cabañero celebró la apertura de la planta de faena de ovinos en la ciudad de Mansilla: “Siempre tuvimos la idea de lograr un sello propio y una de las cosas importantes logradas en de este último tiempo fue la apertura del frigorífico que nos va a dar el toque empresarial que necesitamos. Toda la producción está envuelta en la informalidad y este frigorífico viene a darnos formalidad. Ya hemos enviado animales a faena con resultados óptimos”.

Daniel Aguilar /Campo en Acción