El necesario y merecido recuerdo a un emprendedor: Beto Fiorotto

Juan Alberto Neme recordó la tarea de un hacedor, comprometido con el desarrollo institucional y comercial de Larroque, fallecido el mes pasado. Un sencillo homenaje a un hombre que contribuyó al desarrollo de la comunidad.

 

Todas las comunidades tienen personas valiosas a los que cuesta imaginar como no indispensables. Nuestra historia, apenas centenaria, tiene muchos nombres propios que tuvieron la capacidad para desarrollar sus emprendimientos personales y a su vez el tiempo y la generosidad para ser parte del conjunto de voluntades que se dedicaron a promover el desarrollo de la comunidad.

Beto Fiorotto fue uno de ellos y su partida, como muchas otras, deja la sensación que se apagó una luz que supo brillar en varias instituciones, sosteniendo esa vocación por servir que lo ha hecho querido y respetado.

En ese contexto le pedimos a Juan Neme con quien compartió muchos momentos en ADEL, la institución que lo tuvo como miembro activo en su primera etapa, colaborando luego en su reorganzación:

“El pasado 28 de marzo nos enteramos de la triste noticia del fallecimiento de Gualberto José Fiorotto (Beto).-

Para muchos, que compartimos con él algunas etapas de nuestra vida, tal vez  no sea necesario reflejar sus virtudes y cualidades, pero para otros con los que no transitó la vida terrenal, no está demás brindar una semblanza de su persona.

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Oriundo de la zona de Las Flores, cercana a Irazusta, desde joven supo lo que era el trabajo en el campo, como trabajador familiar, debió rogar, tal como ocurre en la actualidad, para que las condiciones climáticas acompañaran los distintos estadios de la siembra y recolección de la cosecha de cereales, con la gran diferencia de la total ausencia de  tecnología, que hoy ayuda y mucho para la toma de decisiones.

Más tarde y ya radicado en nuestra ciudad, se dedicó al comercio, pero en lo que más se destacó fue como emprendedor de una actividad que sirvió a su desarrollo personal, como lo fue la fabricación de sillas y muebles de todo tipo, sobre todo partiendo de un palo de sauce, mediante el torneado de la madera, lograr obtener las partes para conformar una silla o sillón,  muy reconocidos en la zona y región.

Se hizo tiempo, además de la atención a su familia, que conformó con Pichona y sus cuatro hijos,  para participar como miembro de la Comisión Directiva de  ADEL, promoviendo desde allí la instalación de la Misión Monotécnica del Cónet, basamento de la actual Escuela María Esther de Miguel, como así también en la creación de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Larroque, de la cual ocupó su presidencia, participando además en el Centro de Jubilados y en el Grupo Coral, entre otras, por lo que su aporte a la comunidad consideramos que ha sido muy valorable.-

Por lo expresado nos animamos a decir: “Descansa en Paz Gualberto, misión cumplida”.

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