El recuerdo al entrañable Gordo Escalante, un cuervo que nos mejoró la infancia

A pedido de Periódico Acción, Rubén Kneeteman abre su corazón para compartir el cálido homenaje al querido Jorge Escalante, ese personaje único de Larroque que volcó su pasión por la pelota como seleccionador de gurises en los potreros de nuestra niñez para las categorías infantiles del papi fútbol.

 

No fue un sí inmediato el que nos dio Kika cuando le sugerimos escribir la imperdible columna que sigue debajo  de este breve prólogo, llena de colores, imágenes y sensaciones. Pero sabiendo como siente y el valor que le da a “aquellas pequeñas cosas” de las que habla Serrat, y como él nos dijo, “el gordo se lo merece”, estábamos convencidos que habíamos lanzado el anzuelo al charquito en el que habitan esas emociones que “acechan detrás
de la puerta” y que “hacen que lloremos cuando nadie nos ve”.

 

Escribir al gordo…

decir cosas del gordo Escalante…

cosas de Jorge…

quizás su vida hasta donde sepamos sea un puñadito de eternidades…

San Lorenzo y su familia

el ciclón  papá y mamá

los carasucias y sus hermanos

los gauchos de Boedo y el trabajo en la muni

Los matadores y los equipos para el papi fútbol

Empiezan los nombres propios  y los colores azul y rojo…

siempre rojo siempre azul…

y Carlos uno de los hermanos que jugaba bien y el gordi monti tantos otros y ese su primer equipo, luego serían incontables…

Los Escalante  habían venido de Urdi algo que también sería para siempre

El papi fútbol caminaba sus primeros pasos allá por los ’70… parece lejos,  pero siempre la infancia queda cerca…

Los primeros partidos en el papi, eran amistosos, un barrio contra  otro o el equipo de tal contra el de fulano…mi primer partido en el papi fútbol fue con María Auxiliadora, todos los chicos del barrio, me acuerdo los grandes el mono Ricalde, mi hermano,  ratita Sartori, Sergio Videla y  Edgardo, el panza, el verdadero.. Nega, Rubito Búa y Pochi y tantos más…

La memoria juega… de ahí ya con el primer campeonato el equipo de Peteto, Los Cardenales y salir campeón… ah!! Y antes otro equipo el de Rubén  Hengenrether… vivía a la vuelta de la zapatería de Catato…. Y después el Gordo…

Y con El Gordo para siempre…

Es posible que las casas del plan Alborada ya estaban entregadas y en el barrio fuimos muchos más chicos…las canchitas eran varias,  enfrente a mi casa siempre,  en el agua potable a veces si éramos pocos, la calle al lado de lo que hoy es la plaza Hernández, muchas…la canchita de los Badaracco, bastante…

jeringa Godoy y yo siempre nos pisábamos, pero en el papi siempre juntos y para el gordo y Topo y  Viti…  los refuerzos antes eran los del campo, Humberto De Zan, era el mejor, Mariano Búa, Nacho al arco y Pablo Benedetti…

El gordo andaba mirando los potreros como un cazador de talentos… se hacía el misterioso y te avisaba en mayo o en agosto que ya tenía otro jugador “que la rompía” que ya lo había hablado y esa ilusión encendida mantenía la llama viva del gordo que cada vez que te veía te hablaba del papi fútbol…

El gordo trabajaba con mi viejo haciendo las cloacas, cuando la zanja se hacía a pala de punta… por ese entonces era su regalón… con el gordo compartía su locura más grande su San Lorenzo querido… esa pasión heredada de los papás…

Algunos recuerdos se mezclan y se me desordenan, el jugo que tomábamos en lo de “la Pocha González” después de cada partido… jugo de naranjas botellas de vidrio Galardón…

El Gordo nos hacía feliz en la niñez durante el año armando el equipo, en el verano esperando las camisetas nuevas de San Lorenzo, que ya llegaban, el nombre del equipo siempre relacionado al cuadro de sus amores… nunca lo vi jugar al fútbol ni pegarle a una pelota. Su alegría eran los gurises jugando al fútbol. A veces tenía tantos y tantos otros que le pedían jugar, que hacía más de un equipo…

El Gordo y San Lorenzo…..El Gordo y los gurises… El Gordo Escalante y las finales  del papi fútbol y su enojo con el Chueco Cáceres, el árbitro de los chiquitos y los clásicos, todas o casi todas las finales contra el cuadro del Hugo Benitez, el papá de Horacio.

Lo más distintivo del gordo, su sello, eran sus lágrimas… el gordo lloraba como una Magdalena o quizás la Magdalena lloraba como el gordo…

Jorge lloraba si ganábamos, pero lloraba mucho más si perdíamos… perdimos muchas finales

Y si de grande, de maestro, siempre complica ayudar a alguien que llora, de gurí al ver a tu técnico llorar, te olvidabas de haber perdido, te daban ganas de ayudarlo.. lo consolábamos,  nosotros intentábamos tranquilizarlo pero era imposible.. el Gordo era un manantial de lágrimas acompañado de un lamento lloroso y sollozando como un nene sin consuelo, al que se le rompió el juguete … -“Gordo el año que viene vamos a salir campeones nosotros te lo prometemos” –“No hago más equipos nunca más”

Y el siguiente papi, el pizarrón de adentro de la cantina de Central con la escritura en tiza de la mano de Coco Neme dibujaba todas las sonrisas con todos los apodos de San Lorenzo, los santos los forzosos, los matadores… el Gordo era hincha de San Lorenzo hasta la médula y de tiempo completo… los compañeros de trabajo podían hacerlo rabiar y mucho mucho… peleándolo cuando perdía el ciclón

Mario, Marcelo, el Negro, Dora o el papá nos contaban cuánto había llorado el gordo con el triunfo del domingo de San Lorenzo o en los malos años de descenso, sin cancha, sin campeonatos el sentimiento intacto del Gordo

Hasta los 14 cuando te pasas del Babi jugué con el Gordo, pero fuimos muchos, tantos gurises, tantos goles tantas lágrimas

Me fui de Larroque por estudio y trabajo y al volver El Gordo ya no hacía más equipos, había tenido un paso colaborando en las inferiores de Central creo…

Jorge siempre fue muy pegado a sus papás… su mamá hablaba de Jorge como un chico con un amor de madre inigualable… el Gordo dejó el papi, nunca su amor al fútbol, el Gordo dejó de andar como una gallina con sus pollitos, lo hizo durante  muchísimos años nunca dejó la sonrisa dibujada.. cada vez que lo vi le grité, cada vez que lo crucé con su paso rapidito siempre apurado paso cortito con movimiento rápido de brazos con gorra del ciclón o camiseta o las dos…

Siempre Jorge en el parque de la estación… o trabajando o caminando ya sin gurises… a San Lorenzo lo sufrió y lo disfrutó, lo vivió tan intensamente que transformaba todo en lágrimas de  alegrías o de derrota…

Un día cumplió,  no hizo más equipo y pudo vivir sin gurises que le preguntaran -Gordo armás equipo?

El Gordo pudo vivir sin papá pero no se puede vivir sin una mamá y cuando a su viejita se le agotaron los días por vivir… el Gordo se quedó sin fuerzas y en un poquitín de tiempo muy cortito como sus pasos muy rapidito como sus lágrimas nos dijo Chau… se fue, sin despedirse ya nos había marcado la niñez de fútbol, de colores, de sentimientos,

… Él que no tuvo hijos nos había adoptado… Nos había dejado bien marcada la infancia sin ninguna mala palabra sin ningún reproche, el Gordo era todo dar, nunca pidió nada…

Escribo no sólo porque me lo pidieron, te escribo a vos Gordo en representación de todos los gurises que pasamos por tus equipos, te agradezco en nombre de los gurises que tuvimos los veranos más felices y te cuento Gordo que no sólo te recordaremos siempre… porque uno se olvida de todo, menos de los años de la infancia…. y te cuento la última Jorge…,  estoy llorando con mis lágrimas con tus lágrimas que corren bien agradecidas por mis mejillas mojando tu recuerdo mojando la camiseta azul y roja…

Bah!… Ahora me doy cuenta que ella también te está llorando…

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