El tramo Parera Urdinarrain de la ruta 51 se está convirtiendo en un festival de baches

 

Ese sector fue inaugurado en 2016 y es el que más deterioro evidencia. Los pozos y grietas se cuentan por decenas y transitar de noche o con lluvia se vuelve peligroso. Los trabajos de reparación han durado muy poco y se precisa un mantenimiento constante. 

El sentido común indica que no haría falta una gran inversión para frenar el deterioro de la ruta 51, que entre Larroque e Irazusta también tiene algunos baches. Pero el mayor problema se encuentra en el tercer tramo de la ruta que ya acumula ocho años de uso y que evidencia el mayor tránsito vehicular y especialmente de camiones que han encontrado en este camino una interesante variante para acortar distancia entre las rutas que unen el centro y el sur de la provincia.

 

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Todavía se puede transitar con cierta seguridad durante el día, porque los baches son visibles y distantes entre si, pero la noche o la lluvia cambian mucho la situación y en cualquier momento puede originarse un accidente grave.

El año pasado, en ocasión de la finalización de la obra, ese tramo de la ruta fue reparado en poco tiempo y con poca inversión y se recuperó la sensación de contar con una ruta segura. Pero tras las lluvias de febrero, marzo y parte de abril, las fisuras volvieron a aparecer y los arreglos a reventarse, por lo que se hace urgente la realización de un trabajo serio que de una solución más duradera.

Igualmente, es incomparable lo que la ruta ha significado en términos de mejora en la calidad de vida para los habitantes de toda la región y para los productores que invierten en la zona. Por eso, su mantenimiento y cuidado, es un deber que no puede tardar en ser gestionado, atendido y resuelto.