El trimestre mayo – julio de este año fue más frío que el de 2017

Así lo estableció la Bolsa de Cereales de Entre Ríos en el último informe semanal. La variación fue de 2,1 ºC y en el mes de julio la diferencia fue más notable. Esperan un inicio de primavera fresco y buen aporte de humedad.

 

No fue solo sensación, sino que el frío de este 2018 quedó registrado en los sensores de los dispositivos tecnológicos con los que cuenta la entidad agropecuaria, que informó que en la provincia de Entre Ríos el trimestre mayo – julio fue notoriamente más frío que lo registrado en el año 2017.

La publicación explica que “en base la información obtenida de la red de centrales meteorológicas automáticas de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos se analizó la variación interanual de la temperatura mínima del 1/mayo al 31/julio”.

El trimestre mayo – julio del 2018 tuvo una temperatura mínima promedio de 7,6 ºC y se verificó un descenso de 2,1 ºC con respecto al año 2017 donde el valor medio fue de 9,7 ºC.

La mayor diferencia se detectó en el mes de julio. El promedio de la mínima en el 2018 fue de 4,5 ºC versus los 8,2 oC del 2017.

El año 2018 contabilizó en el periodo en estudio un total de cinco heladas meteorológicas y 23 agronómicas, mientras que en el año 2017 hubo cuatro heladas meteorológicas y solamente nueve agronómicas

 

 

PERSPECTIVAS CLIMÁTICAS

Las condiciones dominantes de los indicadores de escala planetaria con influencia sobre el sudeste de Sudamérica no han presentado variantes de importancia a lo largo del mes de Julio. En cuanto a los fenómenos ENSO (El Niño/La Niña), la neutralidad se ha visto afianzada, sin que se observen anomalías para destacar. Los pronósticos para este indicar siguen marcando una potencial evolución hacia un débil fenómeno de El Niño para la última parte del año.

En términos regionales, la circulación atmosférica ha sido muy cercana a la esperada en el último bimestre, con mayores irrupciones de aire polar durante el mes de junio, pero con un julio que se sostuvo frío en base al predominio del flujo del sudoeste. Se espera que esta tendencia de la circulación se mantenga, con lo cual lo razonable es esperar que recién durante septiembre reaparezca un patrón de precipitaciones que ofrezca mayores milimetrajes en forma consistente.

La transición del invierno para la primavera encuentra un escenario de partida que da cierto margen para la evolución de la campaña de granos finos. Si bien para mediados de septiembre la demanda de los cultivos comenzará a aumentar, todo parece indicar que el patrón pluvial estará en línea con estos requerimientos.

 

Es posible que este año el comienzo de la primavera presente un mayor riesgo de temperaturas bajas, no necesariamente heladas, pero se ha visto durante este último período una importante circulación del sudoeste, la cual sin dejar de ser razonable para la época, puede provocar inquietudes si persiste comenzando el mes de septiembre. De todos modos no estamos adelantando una condición térmica rigurosa.

De mantenerse el progresivo calentamiento que viene mostrando el litoral Atlántico, el mismo puede jugar a favor del normal crecimiento de las precipitaciones de octubre. De esta manera, tanto el cierre de la fina como el avance de las siembras de la gruesa se verían favorecidas por una buena oferta de agua. No se descartan pulsos secos a lo largo del trimestre agosto-octubre, pero no se perfilan condiciones que puedan volver a instalar una sequía como la del último semestre cálido.