En su vuelta a casa recibieron a Bautista como a un campeón

El niño de 9 años fue paseado en autobomba luego de recibir el alta clínico, tras ser tratado durante un año en Buenos Aires por un Sarcoma de Ewing, el tipo de cáncer que afecta especialmente a menores y adolescentes. Sus papás, junto a familiares, vecinos y hasta sus compañeritos de escuela le dieron la bienvenida.

 


 
No fue fácil contener las lágrimas, muchos no hicieron ningún esfuerzo para demostrar la emoción tras un año de lucha que parece haber terminado pero que obligará a mantener la guardia alta y reaccionar rápido si hace falta.

Carolina y Matías, los papás, reflejaban en sus caras el largo año de batallas, ganadas al fin, contra un enemigo que parecía implacable. La familia y la comunidad los sostuvieron y sobre todo la fe que les daba el ejemplo de su pequeño Bauti, que con 9 años les demostró ser gigante.

La mamá, quebrada por la emoción, solo agradecía mientras su hijo, recién bajado de la auobomba, saludaba a los vecinos, tíos, abuelos y a sus amiguitos de tercer grado. “Gracias a toda la gente de Larroque por rezar por él, por ayudarnos. Lo que me dejó esto fue todo aprendizaje y enseñanza por tanto esfuerzo, estoy muy orgullosa de él. La familia fue un sostén en todo momento para que nosotros estemos de píe. Se aprende mucho cuando un chico pone tanta fuerza en un tratamiento tan duro”.

Carolina continuó destacando el ánimo de Bautista para enfrentar el problema y hasta se sorprendió de la confianza en Dios que expresaba “Él me decía, yo sabía que iba a estar todo bien, nunca dudó de nada, siempre pensó para adelante y muy creyente en Dios. Gracias a Dios estoy acá, a otra cosa no, me dijo. Eso fue para nosotros como papás, para toda la familia, una enseñanza muy grande y sacar lo bueno de todo esto, que es el esfuerzo, la voluntad y la garra que el le puso con 9 años”.

Matias, en una pausa entre los abrazos y los saludos con las más de cincuenta personas que se juntaron frente al domicilio de calle Antártida Argentina, explicó que “Bautista clínicamente está curado, tuvo Sarcoma de Ewing, es un estilo de cáncer bastante agresivo que tiende a volver, pero hay que ser positivo. Lo importante es que se curó de buena manera y ahora a iniciar nuevamente otra vida”.

En ese momento Bauti estaba rodeado de sus compañeros de escuela, a los que hacia casi un año que no veía y con los que, todo indica, que compartirá cuarto grado en 2018; Matías explicó que Bauti tuvo una maestra a domicilio que le permitió seguir sus estudios primarios.
Después volvió a agradecer el apoyo de la comunidad, “no pensé nunca que tanta gente nos iba a ayudar, estoy muy agradecido con la gente de Larroque, ene especial a mis compañeros de trabajo que me dieron una gran ayuda”.

El reto que a la familia le tocó encarar y superar se inició en noviembre de 2016, cuando comenzaron las dolencias en un diente que con el paso de los días, los odontólogos y los especialistas, derivó en una biopsia que diagnosticó el sarcoma. Varias sesiones de quimioteriapia previas a una delicada operación en el hospital de Pediatría Juan Garrahan, y más quimioterapia, hicieron que en un año el problema desapareciera y que Bautista volviera a casa, como un atleta del Ironman que después de una larga serie de pruebas y desafíos, llegó a la meta.

 

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