Hace tres años Central obtenía el campeonato provincial

En una vibrante definición por penales, el rojo vencía de visitante a San José y por primera se coronaba a nivel provincial. La crónica de aquel día.

 

 

Con definición desde el punto del penal, Ulises Correa marcó el último gol de una serie que terminó 5 a 4. Para el rojo también anotaron Kévin Olivera, Sacha Vela, Claudio Escalante, Francisco Bustos, mientras que el remate de Maxi Checuz fue contenido por el arquero Rudaz. Facundo Avilés atajó un penal y San José desvió un disparo. Central pintó su séptima estrella, la primera a nivel provincial.


San José salió a dar vuelta la serie con decisión y así fue como logró ponerse en ventaja con el gol de Facundo Leyes de cabeza  a los 3 minutos del primer tiempo. El gol tempranero parecía un mal presagio para los de Marcelo Caferatta pero el rojo no desesperó y Claudio Escalante estampó a los 9 minutos el empate. Y la reacción no terminó allí, por que en un tiro de esquina Kévin Olivera jugó rápido para Escalante quien centró para que Víctor Caferatta pusiera a la visita al frente cuando iban 20 minutos de juego.

 

El partido no daba respiro, 10 minutos después del gol rojo Lucas Leyes conectó de cabeza un rebote que dio Avilés tras otro cabezazo anterior y puso el empate. Por milagro San José no estiró la ventaja, Ulises Correa, uno de los héroes de la noche la sacó dos veces de la línea cuando Avilés y Bustos fueron desairado por el bueno de Leyes. En una el goleador colonense había dejado desparramado a los dos y cuando gritaba el gol Correa alcanzó a desviar con uno de sus pies: suerte de campeón.

En el segundo tiempo Central perdió nivel de juego y San José monopolizaba las acciones, pero el gol no fue producto de las buenas jugadas de su delantero más peligros, Facundo Leyes, sino de la buena fortuna de Alejo Bland que a los los 18 minutos puso el 3 a 2 para el local con un remate un tanto sorpresivo que bajó de golpe y se metió en un ángulo.

Por medio de Checuz, Vela, Lenciza y Escalante el rojo encontró algunos espacios y aunque no de manera clara estuvo cerca de encontrar la paridad. Del otro lado Leyes seguía haciendo estragos pero no tuvo suerte en la definición, ni él ni sus compañeros que en los últimos minutos desperdiciaron dos chances claras.

Se hizo justicia en San José, no tanto por el trámite del partido, sino por las penurias que pasó Central ante un arbitraje que no estuvo a la altura de la importancia del partido. El equipo local no fue menos que Central y la mano que le dio el árbitro en varias ocasiones no hacía falta. Lo cierto es que Bianco no cobró al menos dos penales claros para el rojo, uno contra Caferatta en el primer tiempo y otro en el complemento por falta a Lenciza.

 



 

El juez dejó pegar y se vieron entradas muy fuertes que pusieron en riesgo de lesión a varios jugadores de Central. Sin embargo el silbato sonaba poco cuando las faltas las cometía el local aunque le perdonó la vida a Correa en una patada de arte marcial. Igualmente varios jugadores vieron la amarilla y hubo un expulsado por equipo, Lenciza en Central.

En los penales la suerte pareció echada a favor del local. Dio esa sensación cuando Maxi Checuz abrió el pie anunciando el disparo que Rudaz controló con facilidad. Antes ya habían convertido Leyes y Olivera. San José se adelantó por medio de García que anotó el 3 a 1.

Sacha cumplió con su aporte y acortó la diferencia con el segundo para Central y lo que siguió fue parte del milagro: Avilés apareció en el momento justo, se hizo grade y le contuvo el penal al otro Leyes (Lucas) y enseguida Caio decretó la igualdad. Tornú y Bustos mantuvieron el empate en 4. Y cuando Romero debía aumentar para el local le erró al arco. La moneda dejaba de girar y cuando parecía que caía en seca dio otra vuelta y terminó en cara.

Entonces Ulises, acomodó la pelota, respiró hondo, corrió y lo que siguió fue el chasquido de la red y el grito enloquecido de las más de 500 almas larroquenses que acompañaron al rojo en su épica victoria provincial y la de miles de hinchas radiales que se infartaban desde los más recónditos rincones del eter, por antena o por internet.

Fue locura y milagro, lágrimas y abrazos y una interminable caravana de felicidad que le dio a Central Larroque su séptima estrella que hoy lo corona en lo más alto del cielo provincial.

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