«Hasta siempre querido Mario»

Ese fue el título de las emotivas palabras que Roberto Romani le dedicó a Mario Alarcón Muniz, quien falleció en el día de hoy.

Esta tarde del 26 de octubre, el cielo de la entrerrianía ocultó los rayos del sol y se llevó también la palabra y el pensamiento de un gran maestro del periodismo y de la vida. Con la muerte de Mario Alarcón Muñiz, desaparece del escenario entrerriano la primavera de un hombre que, desde las auroras primeras de Victoria, pasando por las aulas de Gualeguay y la Escuela Superior de Periodismo de Buenos Aires, supo perfumar la existencia de todos los hermanos de la comarca.

Desde los augurales intentos profesionales en las páginas de Pregón y luego en El Debate, de Gualeguay, supo trasmitir las preocupaciones y las aspiraciones del pueblo. Luego, integraría, desde el primero de septiembre de 1973, el grupo fundador de L.T. 38 Radio Gualeguay y a comienzos de la década del 80 el Diario Concordia. Después vendría la experiencia del Canal 9 Televisora Entrerriana, el diario El Día de Gualeguaychú, Radio Nacional de dicha ciudad y la Agencia Periodística Federal, de la capital provincial.


Su aparición en los miocrófonos de L.T 14 Radio General Urquiza de Paraná, permitió que miles de ciudadanos accedieran a la riqueza intelectual de este hijo cabal de la tierra de Pancho Ramírez. El ciclo «La calandria», que actualmente conducido por sus hijos sale al aire por la radio de la Universidad Nacional de Entre Ríos, marcó una etapa excepcional en los medios de comunicación de la provincia, al tiempo que su voz y su particular estilo dejaban una huella indeleble en los escenarios festivaleros.

Los premios Santa Clara de Asís, las distinciones otorgadas por el Congreso de la Nación o el premio Cimarrón Entrerriano significaron el reconocimiento de personas e instituciones agradecidas por su pensamiento y su formidable accionar.

En este momento, en que Luz, sus hijos, sus hermanos y toda la provincianía llora su partida, yo recuerdo que un día como hoy, 26 de octubre, pero de 2007, estuvimos juntos, celebrando la aparición de su primer libro. Y como en tantos encuentros con la gente querida, brindamos por la vida que sigue y por todos los fogones de la esperanza que nos ayudan a volver a empezar.

Será difícil volver a empezar sin Mario, sin sus convicciones, sin sus compromisos de todos los tiempos. Pero, si realmente lo quisimos y lo valoramos, volver a empezar será homenajearlo para siempre, mientras su duende montielero lo lleve con alegría a la tierra sin mal, donde descansan los protegidos por Dios, los grandes hombres que, como Alarcón Muñiz, nos iluminaron desde todos los amaneceres de la certeza.

ROBERTO ROMANI .-