Hostal Las Carretas, un rincón Larroquense para conocer Tucumán

Mario Benedetti nos abre las puertas de uno de sus emprendimientos, ubicado a pocas cuadras de la casa donde se declaró la independencia de nuestro país. Un lugar que se convierte en el punto de partida para recorrer lo que la histórica ciudad y toda la región tiene para mostrar. En pocos días, por medio de Periódico Acción, sortearemos una estadía gratis para dos personas por una semana. En el último párrafo de la nota damos algunas pautas de como participar.

 

 

Encontrar una sucursal de nuestra entrerrianía en el corazón de Tucumán, es un buen comienzo para conocer los atractivos de la ciudad que albergó al congreso de 1816 y para deleitarse con las bellezas de una región del país donde se respira historia, cultura y tradición, y ese aire ancestral que se siente cuando se está cerca de las montañas y los valles eternos.

Los paisajes del jardín de la república y de las provincias cercanas que lo rodean, a distancias de entre 100, 200 ó 300 km, garantizan diversión y descanso en donde se mezcla el movimiento de una ciudad de intensa actividad comercial, lo que ofrece la naturaleza virgen y esos cultivos regionales, muchas veces diferentes a los que producimos en el litoral y que distinguen al noroeste argentino..

Todo está listo para disfrutar y en ese marco, tener por allí el hostal del empresario larroquense, desata un poco el nudo que algunos se hacen cuando programan un viaje a lugares distantes y desconocidos.

Además, ser copoblano, ya es un plus, porque el propietario de “Las Carretas” conserva intactos la manera de pensar, ser y hasta el modo de hablar de nosotros. Es que muy seguido se nutre de larroquenitud, ya sea por sus visitas periódicas a nuestro pueblo como por recibir a turistas o a delegaciones de nuestra ciudad que hacen posta o se quedan unos días en el viejo pero remosado hotel..

Hace más de 20 años que Mario Benedetti se afincó en esa zona y unos 15 que casi sin querer se metió en el rubro hotelería. El origen de todo está en los pollos, un negocio que aprendió a descifrar en el frigorífico Entre Ríos y que tuvo el inicio de la segunda etapa cuando el FERSA cerró sus puertas y buscando un nuevo lugar, Tucumán apareció en la mira.

Mario cuenta que “en julio del año 1996 yo me empiezo a ir y a buscar donde irme con la idea de vender pollos. Me instalé allí porque tenía un contacto de alguien que le compraba pollos y gallinas vivas al frigorífico”.

Esa fue la puerta de desembarco a la actividad avícola por cuenta propia que se inicio en diciembre de 1996, después de buscar un lugar que funcionaría como una distribuidora. “Alquile un galpón con una casa, vendí un auto y compré una cámara de frío. Me llegaba el pollo de FEPASA, que fue el primer proveedor que tuve. Con una camioneta salía a vender, especialmente al interior de Tucumán, que era donde más cómodo me sentía y así fui creciendo. Iba por todo lo que es la ruta 38: Lules, Famaillá, Monteros, Concepción, La Cocha y muchos pueblos chicos. Me levantaba a las 7 y me acostaba a las 12,  vendiendo pollos. Primero había hecho la logística, repartía tarjetas y mucha gente me llamaba por pedidos. Ese pollo era muy vendido y por eso a mi me fue bien de entrada” recordó.

Eso era en 1996, un momento en que las leyes sanitarias de la provincia influían sobre los hábitos de consumo y la gente, dejaba de comprar pollos vivos para pasarse al eviscerado “y en ese momento caí yo” dice Mario.

 

A doña Rosa
No pasaron muchos años que otros vieron que el pollo era un negocio en que “el sol salía para más gente” y fue ahí que nació otra idea comercial relacionada al negocio avícola, casi junto al impensado rubro hotelero.

“Veía que había mucha competencia y que el negocio pasó a ser venderle a Doña Rosa más que a los comerciantes” analizó. Eso fue dos años después “del desembarco” y el comienzo fue con el pie derecho, ya que logra instalarse en Mercofrut, un centro de distribución muy importante del norte argentino. “Fue el local que me “mantuvo vivo” comentó. Ahí también apareció el nombre “MARKA, “La casa del pollo” para identificar a los locales minoristas que reconvirtieron su emprendimiento.


Una vista actual de la principal pollería Marka en google street view



Ese empuje y los buenos resultados lo llevaron a buscar locales para alquilar e instalar lo que con el tiempo se convirtió en una cadena de 17 comercios -ahora 15- en los que se le agrega valor a la carne aviar. Detalla que “hay nueve pollerías en San Miguel, algunas en Concepción y tres en Santiago del Estero, (en la capital, Frías y Añatuya) en locales propios y alquilados. Ahora el proveedor de aves es granja Tres Arroyos, “siempre con pollos entrerrianos” aclaró por si hacía falta.


Una vista actual del hotel en google street view



“A la vuelta del hostal yo tengo una pollería que alquilo hace 20 años, en avenida Avellaneda y buscando un local para comprar, aparece en el diario La Gaceta un aviso que decía: “vendo hotel en Tucumán”, nunca pensé que lo iba a comprar” admite.

Sin embargo relata que “me encantaba el lugar por la ubicación, aunque el edificio es viejo, era posible trabajarlo porque está en la zona comercial más antigua de la ciudad, cerca de la terminal de colectivos y de la estación del ferrocarril, desde donde antes salían los trenes con azúcar para el mundo. El hotel era de una mujer mayor que ya no quería seguir en eso y que quería vivir de otra manera. Me pidió un valor que la verdad yo no tenía, pero me lo vendió porque yo iba a seguir con el hotel y como justo en Entre Ríos había subido mucho el valor de los campos, vendí un pedazo de campo, puse un poco más de dinero y logré comprarlo”.

Asegura que “la primer idea era poner allí una pollería y no un hotel, yo no sabía nada de hoteles, pero las ganas de seguir avanzando me fueron llevando, y dije ¿como voy a romper este hotel? entonces voy a seguir la historia de hotel, que siguió trabajando y la pollería sigue, a la vuelta”.


El antes y el después de la fachada, un cambio impresionante


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El desdoblamiento como emprendedor “avícola-hotelero” se facilita mucho por la ayuda que significó contar con Víctor, su tercer hijo, que con solo 13 años de edad optó por radicarse en Tucumán y ser un puntal que favoreció el desarrollo hotelero en un momento

Describió que “la planta baja del hotel estaba realmente complicada en su estructura aunque la planta alta podía seguir brindando el servicio de hospedaje con 13 habitaciones y un estilo de atención con el funcionamiento de un hostel. “Yo lo compro en 2004 pero lo inauguro, armado, con el restaurante y todas sus cosas en el año 2009. Comenzamos desde cero, en la planta baja y de atrás hacia adelante”.

Manos a la obra
“Empezamos a limpiar desde el fondo donde todo era destrucción, fue como “levantar un muerto” ya que era un edificio con muchos años sin mantenimiento” expresó. “Lo había hecho construir un español, el esposo de la mujer que me lo vendió. Se llamaba “La Estrella” y yo le pongo “Las Carretas” porque cuando vivíamos en el campo, mi madre, que era viuda, nos llevaba a los ocho hermanos a visitar a nuestros tíos o a los vecinos en una carreta. Y me quedó el nombre y además coincidió que cerca del hotel, hace muchos años, había una fábrica de carretas y se decía que las carretas más lindas las armaban ahí”. Lo que no cambió fue el nombre de restaruante, se llamaba el Rosedal y aún lo conserva”.

A propósito del restaurante, está todo el día abierto para las delegaciones, mientras que los turistas que no van en grupo acceden al servicio para desayunar y almorzar.

El terreno de 10 x 70 metros permitió, además de restaurar las habitaciones de la planta baja, incorporar un quincho importante que le agrega innovación y calidez al servicio, de modo de aprovechar más la estadía. Mucha madera de quebracho colorado y un diseño asesorado por arquitectos, armó un espacio muy interesante, que le da dentro del hotel, la impronta familiar que tiene el visitante. Puede disponer de la parrilla y todas las comodidades.” Un patio abierto conecta con las habitaciones de la planta baja, pero se sabe que las fiestas ahí no se pueden prolongar demasiado, por respeto a los que descansan.



“Abajo, entre habitaciones nuevas y arregladas ahora hay 10 -antes había solo 3- y en la parte de adelante se hizo un esfuerzo importante para reformar el bar, cambiando paredes, dejando solo la estructura externa del hotel viejo. Se renovaron las aberturas, los baños, aire acondicionados, televisores. También se rediseñó la recepción y la oficina administrativa, “que quedó muy linda- agrega Mario- y cuenta con una colección de carretas a escala traídas de diferentes lugares”. En la parte superior quedaron 22 habitaciones, todas reformadas.

Cuando decidió subirse al desafío del servicio de hospedaje, ya conocía el potencial y el perfil de clientes: pasajeros que está un o dos días y el habitante del interior de la provincia o de Santiago que viene por razones de salud a la capital o por trámites y se va.

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Claramente también apunta al turista que viene de paso a conocer la capital y sigue, o aquel que toma a San Miguel como el epicentro para viajar por los alrededores, conocer Salta, Jujuy, las termas de Río Hondo y hacer noche en el hotel. El Gran Premio de motos en esa ciudad santiageña derivó mucho público a las plazas hoteleras tucumanas y Las Carretas fue una de las beneficiadas.

El hotel está preparado para todo tipo de demandas y bolsillos, tiene habitaciones con baño privado y otras con baños compartidos, esto último, ideal para abaratar el costo a delegaciones o a pasajeros con menos recursos. Esa combinación de perfiles de usuarios, permite albergar a unas 100 personas.

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Hace dos años Yanina Benedetti, una de las hijas de Mario, emigró de Las Heras en Santa Cruz a Tucumán, para convertirse en la mano derecha del emprendimiento hotelero. Pasó a ser la encargada, un espacio que estaba vacío y al que llegó luego de aprender el oficio de la gente que estaba desde antes que ella.

En el sur adquirió experiencia en atención al público, pero la tarea en el hotel le dio el toque final para terminar de formarse como una pieza clave dentro de su funcionamiento. “Como toda mujer le fue agregando los detalles que a un hombre se le escapan, además su forma de ser, muy simpática, hace que la gente que la rodea se contagie y eso mejora mucho el clima de trabajo y la atención y relación con el cliente” expresó Mario.

En un rincón del alma
Como resumen de esta conversación con Mario Benedetti, destacamos estas palabras: “Creo que a los que estamos afuera nos pasa lo mismo, de querer atender al amigo que llega, porque normalmente son amigos y gente conocida o hijos de conocidos. A mí me pone muy feliz cuando va gente de Larroque, que tratamos que primero se sienta bien, pero después de atender personalmente, de estar con ellos, compartir una charla, un mate, un vino. Siempre salen contentos porque está ese plus que le damos, que somos nosotros mismos, pero es porque nos gusta, no porque no sintamos obligados a nada, la gente de Larroque es siempre bienvenida”.

 



 

Vacaciones para dos personas
Por gentileza de Hostal Las Carretas, Periódico Acción estará entregando estadías para dos personas durante una semana. Los lectores que quieran participar del sorteo, deberán dejar un comentario en la página de facebook de periódico Acción y los tres últimos número del DNI. Para ser “visibles” en sus comentarios o en los “me gusta” deberán también, si no lo hicieron antes, hacer clic en “me gusta” a la fanpage de Acción.

La fecha elegida para concretar la estadía será fuera de temporada alta y será acordada con el Hostal. Los gastos del viaje, tanto ida como vuelta quedan a cargo de la persona que resulte ganadora del sorteo.