Ivo y Brian, un viaje sin reloj hacia algún lugar


En bicicleta recorren la ruta 5 en dirección al oeste de la provincia de Río Negro. Llevan lo mínimo indispensable en un itinerario que recorren sin prisa y con pausas.

 

 

Fueron compañeros de secundaria y allí sellaron la amistad que en estos días los encuentra pedaleando por las rutas argentinas. Salieron el viernes 17 y hasta el martes llevaban recorridos unos 400 kilómetros entre Larroque y Alberti. El primer tramo, Larroque-Ceibas, les enseñó que es mejor andar menos para terminar mejor el día y al otro día salir con las pilas cargadas.

Seguramente ahí recordaron el objetivo de esa aventura que los lleva casi sin rumbo y sin tiempo hacia algún lugar, que puede ser Bariloche, pero también algún destino de la ruta 40, o cruzar los Andes y llegar a Chile.


Por eso bajaron un cambio e hicieron los próximos 130 km en cinco días, un promedio bajo pero que les permitió saber en qué momento salir a la ruta, tomar desvíos por calles de tierra para errar el tránsito de camiones, escapar de las horas más calurosas e ir conociendo gente y comprobando los diferentes niveles de solidaridad.

 

Google maps dice que en bicicleta se tardan 84 horas, claro, si se viajara sin parar. Pero este dúo no es tan dinámico, ya que se proponen disfrutar cada centímetro del camino con todos los sentidos.

 

Llevan carpa, bolsas de dormir, celulares y lo indispensable para sobrevivir comprando la comida para el día. Así viajan -especialmente a la mañana- o cuando no hace mucho calor y recorren distancias en las que unen pueblos o ciudades en los que pasan la noche.


Ivo puso en el freezzer su pasión por el fútbol, -juega en la primera de Central Larroque como mediocampista- y salió a encontrar su destino en dos ruedas.

 

Brian, que llegó a jugar en Sportivo, no abandona su afición por el dibujo y no solo que se llevó algunas de sus impresionantes creaciones para vender y así ayudar a solventar el vieje, sino que cargó sus lápices y un bloc de hojas en blanco para dar rienda a su exquisita creatividad.  Ya hizo y regaló alguno a personas que le brindaron hospitalidad. Si el lugar elegido es la zona precordillerana de Ríos Negro o Neuquén, allí encontrará una movida turística impresionante que puede ser una buena clientela.

Y allí van, por la ruta cinco rumbo al sudoeste, en un itinerario pausado de casi 1800 kilómetros o quizá algo más, Dios sabrá, explorando sus propios límites físicos y traspasando las fronteras emocionales al descubrir nuevos paisajes, situaciones y viviencias.