La Escuela Técnica cumplió una década del inicio de su primer ciclo lectivo

El comienzo de la actividad escolar fue el lunes 17 de marzo de 2008, luego de las gestiones realizadas desde el municipio ante Silvia del Valle, Directora Departamental de Escuelas de Gualeguaychú y Marta Landó, Vocal del CGE. Néstor Bonella, quien tomó la dirección del establecimiento en el mes de abril de aquel año, hizo una evaluación positiva del tiempo transcurrido y opinó que ya son valorados por la comunidad como una opción educativa.



Desde una perspectiva histórica, la apertura de la ET Nº 4, desde hace poco llamada Pablo Roberto Broese, es quizá la obra de gobierno que más trascenderá en la gestión de Raúl Riganti, porque aquella iniciativa le agregó una variante novedosa al perfil educativo de la ciudad, que también tuvo otros hitos en la creación de las extensión áulica de la ENOVA para el profesorado de enseñanza primaria y el dictado de algunas tecnicaturas terciarias.

En el caso de la E.T. hay que reconocer que el ex intendente y actual diputado provincial logró “alinear los planetas” y contó con el acompañamiento de las autoridades departamentales y provinciales que de un año para el otro lograron cristalizar el viejo deseo de entidades como ADEL, que siempre estuvo interesado en que Larroque capacitara a los jóvenes en edad secundaria en algún oficio.

La fecha conmemorativa del 17 de marzo se asocia indefectiblemente a la del 2 de mayo de 2008, día en que se inauguró oficialmente la escuela en un acto protocolar que contó con la presencia de autoridades del CGE y un importante número de vecinos.

El paso a paso
A 10 años de que la escuela recibiera al primer grupo de alumnos, en una ceremonia que reunió autoridades municipales acompañados de los legisladores de Gualeguaychú Juan Bettendorf y Osvaldo Chesini; Nestor Bonella, director desde abril de 2008 de la E.T. precisó que aquel 17 de marzo, luego de contar con la resolución del CGE, se pudo dar inicio al ciclo lectivo y comentó que “la escuela quedó a Cargo de la docente Claudia Monti hasta que se concursó la dirección. Un mes después se realizó la inauguración oficial.

Con un interesante camino transcurrido, es decir, por la experiencia que le da el roce diario en la responsabilidad de dirigir la institución, Bonella comento que “yo sabía que la escuela iba a crecer, porque en Larroque hay mucha necesidad de este tipo de servicio educativo. Eso se da a pesar de que mucha gente aun no conoce lo que es el accionar de una institución como la nuestra, por eso, cada vez que me es posible, trato de invitar a la gente para que vea como se trabaja, la conozca y a partir de ahí puede gustar o no, pero hay que saber lo que se hace”.

El crecimiento en la matricula de la escuela ha sido exponencial, hace 4 años que debió ir incorporando dos divisiones en primer año, es decir que en la escuela ya conviven 9 cursos diferentes. En este ciclo lectivo fue el establecimiento educativo de Larroque que más inscripciones recibió para primer año la escuela, más de 45.



Además, el creciente porcentaje femenino de alumnos en primer año, que ya alcanza al 20 %, obligará a pensar en no muy lejano plazo, en contar con alguna orientación que rompa con la cuestión de género. A séptimo año concurre una alumna que todo indica, será la primera egresada como técnica mecánica electricista. Quizá, cuando los que comienzan este año lleguen a cuarto, probablemente ya se habrán creado orientaciones más “igualitarias” como la de corte y confección, cocina o la de maestro mayor de obra.

Ese aumento, que se da por la llegada de alumnos desde las dos escuelas primarias de nuestra ciudad, es un poco producto del “marketing” de los últimos años, por acontecimientos que se manejaron con absoluto criterio y prudencia, como el de la elección del nombre de la escuela, que sirvió para involucrar a la comunidad de un modo afectivo, despertando cierto sentido de pertenencia, un sentimiento difícil de cosechar en una escuela joven y con pasado corto.

Aunque Bonella cree que para la comunidad de Larroque todas las escuelas secundarias de la ciudad están en igualdad de condiciones respecto de lo que las familias esperan para sus hijos, es posible pensar que al tener mayor carga horaria, la escuela técnica ofrezca un plus respecto de la contención social, “por una cuestión de tiempo más que nada” opina el directivo.

Lo que seguramente la gente detecte es la claridad conceptual y el rumbo que desde la dirección y el equipo docente se le quiere dar a la institución, algo que se facilita por el perfil técnico, que obliga a programar la evolución del año escolar con mayor previsibilidad, sobre todo pensando en los objetivos que se ponen para tener cosas interesantes para exhibir en la muestra anual de la escuela o en la “Expo Tala”.

Consultado sobre esta idea, Bonella opinó que “quizá la gente está empezando a ver del modo en que encaramos algunos eventos que se han dado internamente, como lo del nombre de la escuela y valore que, aunque con errores, tratamos de hacer las cosas lo más seriamente posible”. En ese sentido señaló que “hoy la comunidad evalúa nuestra propuesta educativa como una de las tres opciones que hay en nuestra comunidad”.

Lo que dice Bonella se refleja en el crecimiento en la matrícula que antes mencionábamos y en la limitación de espacios que ya encuentra en la vieja casona que hasta el año 2007 ocupó el colegio Virué y que tarde o temprano impondrá otra manera de organización interna, si es que no se avanza en el proyecto del nuevo edificio, “Es el espacio que tenemos, y todos los años intentamos restaurar un nuevo lugar para tratar de no detener la demanda” comentó y añadió que “este año cerramos la inscripción antes de lo previsto, porque ya no teníamos lugar”.

En los grados superiores la falta de espacio se suele aliviar por un fenómeno que es bastante natural y que se da en todo el país en el mundo de las ET, que es el desfasaje entre los que ingresan a primer año y los que consiguen terminar siete años después. Las razones son las mayores exigencias que hay entre cuarto y séptimo año, por los filtros que suponen -entre otras cuestiones- la carga horaria por las clases prácticas a contra turno. “Cuando el alumno llega ahí, suele apasionarse por lo técnico y tiene más chances de egresar” consideró Bonella.

Igualmente, ya en los primeros tres años hay algunas materias que diferencian a la Técnica de los secundarios convencionales y que suelen ser la primer valla a saltar y en la que quedan algunos “atletas”. “Se busca tener un buen nivel pero también el equilibrio. La idea es tener buenos técnicos pero no convertirse en una escuela expulsora”.

No hace falta indagar demasiado para entender que la demora en conocerse novedades respecto del proyecto del nuevo edificio es lo que más le preocupa al director. “Pensé que para esta altura del año íbamos a tener una respuesta concreta” subrayó.


Cuando ese avance se produzca y el Instituto Nacional de Educación Tecnológica y el gobierno provincial terminen de definir los trámites, comenzará la obra que marcará otra etapa en la prolífica vida de la Escuela Técnica de Larroque. Entonces habrá más lugar para más estudiantes y una fachada amplia para poder colgar el cartel del  glorioso nombre, Pablo Roberto Broese.