La fiesta del choclo salió airosa pero necesita un golpe de timón

La concurrencia del público fue aceptable y la oferta musical conformó a la concurrencia. La decisión de hacerla bajo techo fue acertada, la proximidad de la tormenta era un factor que no daba lugar a otra alternativa. Para crecer necesita una comisión permanente y que el colegio Virué propicie la participación de otras instituciones.

La tormenta que se produjo al final del evento terminó por darles la razón a los organizadores de la décimo cuarta fiesta del choclo. La noche del sábado obligaba a pensar lo contrario pero con el correr de las horas quedó claro que si hubiera sido a cielo abierto la concurrencia habría sido similar, no tanto por el clima, sino por la superposición de eventos: Carrera de motos en Larroque, Corsos en Carbó, festival de música con Victor Heredia en Gualeguaychú y algunas fiestas familiares. Fue un combo que junto al clima le quitó el potencial.

Fotos: Silvina Gonzáles y la banda de Chuky

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Pero en el salón de usos múltiples había un microclima especial, el que siempre propone esta fiesta de carácter provincial, que pese a haber decaído en la cantidad de público que concurrió, las más de 1000 personas que ingresaron al predio de la estación disfrutaron de un buen nivel artístico que este año apuntó a lo regional, incluido los uruguayos Mano Arriba.

Todos brillaron en el escenario y salvo las pausas obligadas entre cada banda, demasiado prolongadas, el espectáculo fue interesante, variado y entretenido. El servicio de “lunch” también fue aceptable.

Lo que le falta a la fiesta para crecer es copiar modelos exitosos de otras ciudades, como Jesús María o mucho más cerca Urdinarrain, que con la unión de instituciones, han podido planificar a futuro y por eso, mejorado en términos de espectáculo y recaudación. La fiesta del caballo, organizada por ACEDU en la vecina ciudad, es un ejemplo, no exento de problemas, de cómo se puede involucrar a varias instituciones para pensar en grande. Un futuro así vio Miguel Zamora cuando lanzó la idea original hace 15 años, pero no todos comparten esa visión que obliga a más esfuerzos, a dividir ganancias pero también, a multiplicarlas. Es es el cambio de timón que debe entender no sólo el colegio Virué, sino la comunidad en general y las instituciones que la componen. No es fácil, pero es posible.

Videos de Silvina González