La furia del cambio climático castigó otra vez a Larroque con una lluvia torrencial

Con registros de entre 115 y 135 mm caídos en la ciudad, los sectores más bajos volvieron a inundarse y aunque el impacto fue menor, varias familias sufrieron el ingreso de agua a sus viviendas desde la calle, sus propios terrenos y por la red de cloacas.

 


El cruce anegado de Urquiza y Andrade. Foto: Andrés De Zan

La historia se repite: a situaciones similares, resultados similares y aunque se redujo la cantidad de afectados respecto de las veces anteriores, quedó demostrado que con lluvias como las de anoche o las que tuvimos en noviembre y diciembre, vamos a seguir sufriendo consecuencias parecidas.

Los chaparrones torrenciales dejaron de ser excepcionales y a fuerza de repetición pasaron a ser una característica de la primavera/verano con acumulados que superan los 100 mm en pocas horas.

Dentro de las situaciones que ayer volvieron a verse, hay dos o tres que debieran ser previstas por los vecinos: mantener destapados los albañales para evitar o por lo menos reducir la posibilidad que el agua ingrese al domicilio por el terreno trasero o el que rodea la casa y colocar válvulas antiretorno para prevenir el reflujo que viene desde la red cloacal.

Además, la corriente de agua arrastra basura de la vía publica y tapa algunos desagües en zonas sensibles como ocurrió en el parque de la estación con uno de los ductor que pasan por debajo de la vía..

La tarea de personal de Bomberos, Policía y Municipio fue muy importante anoche, durante las dos horas que se llegaron a acumular más de 100 mm. Cerca de 35 llamados de asistencia se recibieron en el cuartel de bomberos provenientes de vecinos donde el nivel de construcción de los domicilios está siempre en zona de riesgo pero incluso de vecinos de calles céntricas donde el agua servida de las cloacas volvió a convertirse en una desagradable consecuencia.