La Industria entrerriana se reunió en Paraná en busca de una agenda propia


La 12ª Jornada de la Industria convocada por la UIER -que reunió a unos 400 empresarios entrerrianos- sirvió para reconocer el nuevo panorama de transición que deja el sinceramiento de la economía nacional. Allí hubo presencia larroquense por medio de FAMET la empresa socia de ADIMER. El Ingeniero De Luca sumó su opinión al diagnóstico de situación que dejó el foro empresarial y se esperanzó con las medidas adoptadas y con las correcciones que aún se deben dar.

Sergio De Luca, como miembro de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Entre Ríos, participó de la convocatoria de la UIER en Paraná y se mostró conforme al señalar que «son jornadas que aportan muchísimo, uno puede aprender montón de cosas de lo que hacen los colegas y hacer contacto con gente que tiene un panorama mucho más amplio de lo que nosotros podemos ver y sirve para ver donde estamos parados».

serdelucaEste dirigente e industrial, que últimamente ha sido convocado por la UTN para compartir con ellos su visión como egresado empresario, impulsa y arrastra a su círculo cercano a la toma de conciencia sobre la necesidad de pasar de las palabras a las acciones y por eso ve con optimismo las medidas del gobierno nacional que están llevando al sinceramiento de la economía. Bajo esa misma premisa es crítico de la visión distorsionada que los medios masivos de comunicación ofrecen sobre el escenario actual, donde -asegura- se plantea que el empresariado poco menos que disfruta suspendiendo o echando gente y que la perspectiva no ofrece otro camino a recorrer que el de las malas noticias.


En ese sentido el empresario destacó -que le llamó la atención- el nivel de los economistas que abrieron la jornada quienes indicaron que «cuando hablan con la prensa tienen que dar malas noticias porque es lo que le pide el periodismo, ya que es la manera que ellos tienen para vender. Aclararon eso porque dijeron que ante un ámbito de gente que toman decisiones iban a contar la realidad como ellos la veían, que es distinta a la que marcan los medios».

De Luca también refuerza ese concepto aludiendo a la editorial que Martin Oleinizak escribió en el último número de la revista Por Más, sobre el impacto de las noticias, casi siempre negativas, sobre la agenda de la opinión en ciudades muy alejadas, en kilómetros e idiosincracia, de donde esos sucesos se producen.

Respecto de lo que se dijo en Paraná, remarcó los tres períodos que los disertantes marcaron en materia de análisis de los últimos años, señalando de un buen momento de la economía y la producción hasta 2008, más tranquilo hasta 2011 y que de ahí hasta 2015 se hizo todo mal como país respecto a las decisiones que se tomaron, y que «se pasó de tener un superhabit fiscal positivo y una economía saneada a dejar la economía como vemos ahora que dejó el gobierno anterior finalizó su mandato».


También señaló que hubo coincidencias en  la opinión sobre que las medidas que se han tomado en el último tiempo, las que consideró «han sido acertadas en lo macro, por lo menos para el mundo de la producción y que van a traer resultados a mediano plazo». También se reconoció que ha habido errores respecto de lo social pero que son acciones corregibles.

Puntualmente, sobre la realidad que observa dentro de las empresas que pertenecen a la ADIMER, comentó que «no vemos mayores inconvenientes en lo que es la actividad metalúrgica. En general lo que se percibió en ese ámbito es que la mayoría de las empresas están trabajando bien, hay sectores que tienen complicaciones y marcaron muy claramente que hay que mejorar la competitividad de las empresas para ser competitivos a nivel mundial».

Subrayó que «se puso énfasis en señalar los altos costos de logística. Dieron como ejemplo que traer un contenedor de China a Argentina vale algo así como 40 dólares la tonelada y en el flete interno estamos pagando 60». Lo mismo al elevado costo laboral comparado con los países de la región, incluyendo en este punto, la alta carga impositiva, el alto ausentismo y la conflictividad laboral, que si no se corrigen son el principal obstáculo para que el sector privado genere nuevos puestos de trabajo.

Pero  mejorar la competitividad no es solo mejorar el flete o el tipo de cambio. Depende también de como se fue manejando cada uno en períodos de bonanza para encarar actuales coyunturas: «Muchas empresas que no hicieron inversiones, ni capacitaciones, ni mejoras en este último tiempo, porque les iba bien, ahora van a tienen problemas porque esas cosas no se solucionan en el corto plazo».

Otros ejes de debates y análisis pasaron «por la falta de inversión en desarrollo y nuevas tecnologías que padece el paísen general, que es hacia donde va el mundo y que no estamos tan bien parados en recursos naturales como se creía» opinó. También se comentó que el 30% de la población posible de emplearse no tiene capacidades desarrolladas para esos empleos.

En el foro también se volvieron a diagnosticar variables cada vez más presentes en la preocupación de los empresarios, cual son los altos costos laborales. «La carga impositiva ha ido aumentando en los últimos años junto a los costos internos, lo que hace que sea imposible competir». También se habló mucho de la incidencia del ausentismo y la accidentología, que se está hablando que va a haber correcciones a las leyes que rigen la actividad, que es uno de los condicionantes que tenemos actualmente para generar empleo».

Otro concepto muy claro que resaltó el metalúrgico fue que tanto empresarios como autoridades políticas expresaron que sin producción no hay posibilidades de desarrollo. «Que no se puede seguir aumentando el gasto público ni los empleos estatales, sin mejorar la producción y la realidad es que el sector productivo entrerriano y el nacional hace 4 años que no generan empleo. En estas condiciones, con indicadores que están mal y que hay que corregir, se hace difícil».

Finalmente comentó que quedó conforme con las expresiones tanto de actores privados como públicos respecto de la necesidad de trabajo en conjunto entre los dos sectores y desde la provincia hubo un compromiso en acompañar a las empresas, ayudando en la promoción de productos y servicios en las ferias internacionales, manteniendo estas acciones  que ya se venían haciendo en los años anteriores.

El editorial de Martín Olenizak

La influencia de los contenidos que producen los medios nacionales sobre la opinión de cada uno de nosotros es extraordinaria.

Es habitual escuchar y entablar conversaciones dando por seguras “verdades” dichas por tal o cual pe­riodista o programa o medio de co­municación. Ni hablar de la agenda de temas que implican esas conver­saciones: el tránsito en Buenos Aires, la inseguridad en La Matanza, las mafias en la policía de Buenos Aires, y la lista continúa sobre suce­sos que poco tienen que ver con los hechos cotidianos de Paraná, Urdi­narrain o La Criolla.

Eso no significa que ese tipo de circunstancias no ocurran en las distintas y diferentes realidades de las ciudades entrerrianas. Pero esas coyunturas tienen las particularida­des de la idiosincrasia de esos propios lugares, que son muy diferentes a las que relatan los medios nacionales.

Y cada vez nos acostumbramos más a que los propios periodistas to­memos esos temas como “nuestros” temas. A que esas “verdades” tam­bién sean “nuestras verdades, y nos olvidamos de tomar contacto con la realidad que nos rodea. Es más fácil y barato.

“Es ‘verdad’ que los empresarios quieren echar gente por la crisis”, no­ticia altamente repetida ea medios nacionales. Nada más alejado de la realidad entrerriana -tanto en la intención como en los hechos-.

En la edición anterior publicamos que la recaudación de impuestos provincia­les “estaba en caída”. Funcionarios declararon exactamente lo opuesto en la tapa de un matutino de la ca­pital. Un informe de una consultora “Nacional” publica algo similar a lo que dijimos: consecuencia, el mismo matutino toma lo “nacional y tam­bién es verdad, a pesar de haber di­cho lo contrario.

Es hora que cada uno, con sus intereses e incumbencias, defina NUESTRA agenda. La de la ciudad, la región o la provincia. Y con los re­cursos propios. El copy-paste satura…