La OMS fomenta la dieta nórdica como una de las opciones más saludables

Este modelo de alimentación, que se lleva a cabo en países como Islandia, Dinamarca o Suecia, se posiciona junto a la dieta mediterránea como una de las prácticas alimentarias más beneficiosas para el ser humano.

 

 

En los últimos años las cuestiones relacionadas con la alimentación han hecho saltar las alarmas en la Argentina. Un informe reciente llevado a cabo por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sitúa a nuestro país como el que posee el mayor porcentaje de obesidad infantil en toda América Latina. Las cifras del informe revelan que el 9,9% de los niños de entre cero y cinco años poseen sobrepeso, y aunque no están muy alejadas de los países que le siguen, el porcentaje de Perú es de un 9,8% y el de Chile de un 9,5%, sí demuestran una situación alarmante.

Por si esto fuera poco, en la vigésima quinta edición del Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, llevado a cabo en la Ciudad de Buenos Aires entre el pasado 12 y 14 de abril por la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), se ha informado de que la Argentina también se encuentra entre los países que presentan un mayor consumo de sal. Así, los argentinos superarían hasta en 7 gramos las recomendaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sitúa el consumo diario de sal recomendable en alrededor de 5 gramos. Las cifras, de nuevo, son alarmantes pues el consumo de este mineral aumenta de manera considerable el riesgo de padecer dolencias graves como la hipertensión arterial.

Todo ello ha provocado que la preocupación por llevar una dieta sana y equilibrada haya pasado de estar relacionada casi en exclusiva con colectivos como los deportistas a ser un debate social vivo en las calles. En este sentido, son muchos los que han modificado sus hábitos y prácticas alimentarias adoptando la que se conoce como dieta mediterránea.

Este patrón alimentario se sustenta en aquellos productos procedentes de los países que presentan un clima mediterráneo, generalmente España e Italia. De este modo, se intenta reducir el consumo de hidratos de carbono y carne roja en beneficio de alimentos como las verduras, las legumbres, la carne blanca, el pescado, la fruta, el arroz o la pasta. Además, en este tipo de dieta también cobra especial importancia el consumo de aceite de oliva y de vino, éste último siempre con moderación y en dosis pequeñas.

Durante años este tipo de alimentación se ha considerado como la más beneficiosa para la salud pero ahora la OMS ha ampliado las posibilidades alimentarias incluyendo en esta categoría la que se conoce como dieta nórdica. Si en el caso de la dieta mediterránea sus productos básicos provienen de aquellos países en los que existe un clima mediterráneo, en el caso de la dieta nórdica éstos proceden de países del norte de Europa como Dinamarca, Suecia, Finlandia, Islandia o Noruega.

Este modelo alimentario, que ya ha sido adoptado por diferentes países europeos, se basa en el aumento del consumo de pescado, cereales enteros, vegetales y fruta, en la sustitución del aceite de oliva por el aceite de colza (esta es su mayor diferencia con respecto a la dieta mediterránea) y en la eliminación de todo alimento que contenga grasas saturadas. Así, en la dieta nórdica predominan los vegetales de hoja verde, las bayas o frutas como los arándanos y las frambuesas, los productos lácteos bajos en grasa y el pescado, incluyendo aquellos con un alto índice de grasa como los arenques, el salmón o la caballa.

A pesar de que los estudios que giran alrededor de la dieta nórdica no son tan exhaustivos y elevados en número como los que tienen a la dieta mediterránea como protagonista, la OMS destaca que su práctica ha sido relacionada con mejorías en los factores de riesgo de diversas enfermedades cardiovasculares, como la obesidad, o dolencias no transmisibles como el cáncer. El tiempo dirá si este tipo de alimentación más saludable tiene cabida en nuestro país, en el que la cultura gastronómica es diametralmente opuesta a la de los países del norte de Europa.