La travesía de 23 días de Herman Kneeteman en la montaña mas alta de Alaska

El larroquense viajó unos 15.000 kilómetros para escalar en monte Denalí, ubicado en el parque nacional y reserva del mismo nombre, que pertenece a Estados Unidos. Fue guía de montaña de una expedición que en esa aventura completó el grupo de las siete cumbres más altas del mundo.

 

Alaska, ese territorio que en 1867 Estados Unidos compró al Imperio ruso por solo 7.200.000 de dólares, fue escenario de una expedición que tuvo a un larroquense como protagonista ejerciendo como guía de montaña, la profesión que lo tiene en el cerro Aconcagua como su “centro de operaciones”.

Formó parte del grupo que encabezó María Alejandra Ulehla, una deportista rionegrina que encaró las “Seven Summits” y de hecho se convirtió en ser la primer argentina en lograr subirse a las cumbres más altas de cada continente.

La charla con Herman, recorrió de principio a fin el camino entre dos extremos del mundo, Argentina y Alaska, Buenos Aires, de donde partió el grupo, hasta el parque nacional y reserva Denalí, para subir a esa mole de casi 6200 metros, también conocido como Monte Mac Kinley.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El copoblano comenzó explicando que “hay un circuito comercial de montañas a a nivel mundial que se llama Seven Summits (7 CUMBRES) la cumbre más alta de cada continente.  Ulehla empezó con este proyecto en el Aconcagua y fue con la empresa y el guía mendocino Ulises Corvalán, con quien yo trabajo en los ascensos. Luego que coronaron el Everest, hace dos años, Corvalán me convocó para ir a trabajar a esta montaña ya que de las siete es la mas difícil técnicamente, climáticamente, físicamente, por logística y por demás cuestiones, y para cualquier deportista que se dedica a esto, el Denali es “LA MONTAÑA !!!”


Los otros protagonistas
MARIA ALEJANDRA ULEHLA (la deportista que encaró la Seven Summits y de hecho se convirtió en ser la primer argentina en lograr esto)
ULISES CORVALAN (guía líder de la expedición y quien me convocó)
MARTIN LUCERO (el otro guía)

Salida: 27 de mayo. Vuelta: el 25 de junio. Fueron 23 días de montaña entre ascenso y descenso, el resto, viaje y organización.


 

Diario de viaje
“Partimos de Ezeiza, haciendo escala en Atlanta y Seattle (EE.UU) y luego llegamos a Anchorage, una de las ciudades más pobladas de Alaska. Ahí estuvimos cuatro días para organizarnos. El 1 de junio fuimos al pueblo de Talkeetna, en donde nos tomamos el avión adaptado a aterrizaje sobre hielo, que nos lleva a la montaña. Fueron 45 minutos de vuelo para pasar todo el bosque donde hay osos, lo que hace peligroso hacerlo a pie, además de que llevaría dos o tres meses. Aterrizamos en el glaciar ya que el avión tiene unos esquíes para hacerlo.

¿Fue diferente la preparación a lo que hacés en Argentina?
Si bien yo como deportista entreno todos los días, cuando no estoy en la montaña, trabajando o escalando por mi cuenta como deporte, para esta esta montaña lo tuve que hacer de manera diferente ya que en el monte Denali para poder escalarla hay que cargar trineos en tu espalda porque con la mochila no es suficiente y eso te lleva a un esfuerzo físico diferente al que hacemos en otras montañas.

Lo del trineo es porque no tenés posibilidad de contratar ningún tipo de servicio en esa montaña, es por eso que es difícil y que va muy poca gente por temporada, solo van montanistas de verdad, más allá de que sean guías o clientes.

En los lugares habilitados para acampar no hay ningún tipo de infraestructura a diferencia de lo que uno se encuentra, por ejemplo, en el Aconcagua. Lo único hospitalario de la zona permitida es que una parte del glaciar es relativamente plana y no tiene grietas, allí se puede estar seguro.

Esta montaña ess realmente difícil, las más difícil de las Seven Summits, aunque no es la más difícil del planeta por supuesto. Las diferencias con Aconcagua son muchas, por ejemplo esta montaña es muy fría ya que está muy cerca del polo norte (menos de 3.000 km) y permanentemente se transita sobre glaciares, o sea que necesitas ir encordados con tus compañeros por el riesgo de caer en alguna grieta, algo que es muy normal.

Ir encordados es ir atados a tus compañeros a cierta distancia, y también como te decía cargando trineos todo el tiempo, arnés, casco, raquetas de nieve que te calzás en los pies para tener mayor superficie y no enterrarte en el glaciar.
La montaña es realmente más peligrosa, no hay senderos marcados y por momentos vas caminando por filos que tienen precipicio a un lado y al otro, lo que realmente da miedo.

Una grieta de verdad
El episodio más fulero fue cuando me caí en una grieta cosa que no me había pasado nunca y quede colgado de la cuerda y donde todo dependía de mis compañeros a los cuales yo estaba atado por la cuerda.

Con respecto a la temperatura era muy fría, sobre todo en el horario en que debía ser de noche, ya que por la latitud, en el verano no oscurece nunca ya que en Alaska es 6 meses de día y 6 meses de noche. Asimismo la temperatura “nocturna” llegó a descender a 28 grados bajo cero dentro de la carpa. En las horas de la tarde, si es que había sol, hacía mucho calor por la refracción en la nieve. En lo que debía ser la noche, usábamos antiparras de tela negra para poder dormir porque no oscurecía nunca.

Para Herman era la primera vez que le tocó escalar tan lejos del país. Siempre hizo cumbre en picos sudamericanos. “Fuera de lo que es el trabajo en Aconcagua, que es lo que hago normalmente como parte de mi trabajo, subí a muchas montañas p”or deporte” en Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, Alaska es el lugar más lejos que fui y el lugar que siempre soñé con ir. Ir a escalar el monte Denali, y hacerlo como guía, tiene un sabor especial.

Demoramos 20 días en subir y 3 en bajar, hasta tomarnos la avioneta nuevamente. Fue esa cantidad de días porque el tiempo allá es muy inestable y puede ocurrir que se tenga que esperar varios días a que mejore para poder continuar, ya sea hacia los diferentes campamentos y sobre todo a la cumbre”.

Enjoy this blog? Please spread the word :)