Las Toronjas, un nuevo barrio con ideas propias


Las viviendas inauguradas ayer tienen características únicas, no por el diseño o los materiales usados, sino porque la obra resume la tarea de albañiles, preadjudicatarios y proveedores locales en un ejemplo de participación, convivencia y planificación. Autoridades nacionales, provinciales y locales estuvieron presentes en el acto.

 

Ayer se inauguraron las viviendas construidas por consorcio en el marco del marco del “Programa Federal de Vivienda y Mejoramiento del Hábitat de Pueblos Originarios y Rurales”. Ese título reduce y deja afuera lo que encierra esta obra que le dará, cuando las ocupen, su lugar en el mundo a 33 familias, aunque el proyecto bajo el que se construyeron esas casas incluyen un total de 52 unidades habitacionales, dos más en Larroque,  diez en Carbó, una Cuchilla Redonda, una Alarcón, una en Las Mercedes, dos en Irazusta y dos en Urdinarrain.

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Fotos de Silvina González.

Daniel Colazo, uno de los responsables del programa de Consorcio, comentó que en la obra participaron unas 100 personas y destacó que la mayoría de los proveedores de materiales fueron empresas locales, incluida las lozetas de las veredas construidas en nuestra ciudad por Martin Rochelle y las abertura de la empresa de Marcelo Collazo que ganó el concurso de precios en las que participaron todos los fabricantes de Larroque.

Participación
«Todas las semanas nos reuníamos para debatir y hacer los aportes que se creían convenientes» expresó Colazo, como síntesis de lo que fue el aporte del conjunto. Así fue que se definieron asuntos como el de los tapiales y los tejidos divisorios, los árboles frutales y hornamentales, la adquisición de los carteles con la numeración de las casas diseñados por el taller de piro grabado de la escuela Horizontes y lo más innovador, un código de convivencia con los acuerdos básicos entre vecinos entre los que por ejemplo, se respetarán horarios para la música, reuniones familiares y hasta la tenencia de mascotas. «El código de convivencia fue redactado y firmado por los adjudicatarios» detalló Colazo quien además comentó que ese intercambio de ideas sentó las bases para la formación de una comisión vecinal.


Otro acuerdo fue el del nombre del barrio, que por denominación histórica para esa zona de la ciudad, quedó indentificado como Las Toronjas. Ahora se conversa sobre qué nombre elegir para una calle pública que se abrió junto a la construcción del Barrio. Los vecinos quieren que el nombre sea representativo de la identidad que se le quiere dar al lugar. El nombre deberá contener la filosofía ecológica y de sustentabilidad que se verá fuertemente apoyada en las huertas orgánicas que muchos vecinos tendrán en los amplios terrenos con los que cuenta cada casa. Ya hay una huerta en marcha, que surgió como clase práctica del asesoramiento que recibieron del INTA. La sugerencia es que en cada casa haya una.

Las viviendas están casi listas para ser ocupadas, falta conectar los servicios básicos de agua y energía eléctrica y en el corto plazo se dispondrá de gas natural y veredas que por ahora llegan hasta calle Aconcagüa. Las conexión clocacal ya está hecha y por la diferencia de niveles con las lagunas sanitarias, se contruyó una estación de bombeo pensada en una provisión de servicio para futuras vivendas. Ese pozo demandó una inversión de un millón de pesos, dentro de un presupuesto total para 52 viviendas de 24 millones.

Otro asunto a tener en cuenta es que en función de trabajar en el sentido de pertenencia con la zona y teniendo en cuenta la cercanía del barrio con la cancha del Club Sportivo, es que de la interacción con esa institución surgió el intercambio del uso de los baños por parte de los albañiles por la puesta en valor de los vestuarios con dinero y mano de obra surgida del consorcio, otro ejemplo que no puede pasar desapercibido.