Luis Brandoni: “La vocación por el arte en Argentina es invencible”

Así se manifestó el reconocido actor nacional, Luis Brandoni, en la charla que brindó este sábado en horas de la tarde en el Salón “Padre Paoli”. Estuvieron presentes la secretaria de Cultura, Carina Mohlinger y Nazareno Molina, como principales referentes de la organización, ante también un numeroso público que se dio cita en el lugar.

En la presentación, Brandoni, estuvo acompañado por la actriz capitalina Flavia Vitale, que forma parte del jurado del Primer Festival de Teatro de Larroque, 2017.

brandoni12Durante 75 minutos, Brandoni contó aspectos sobre sus comienzos, sus maestros y referentes, su experiencia actoral, la crisis de espectadores, su actualidad laboral, su opinión sobre este festival en Larroque, entre otras cuestiones que expuso, resultado también de su interacción con el público.
Luego de la charla, tuvo tiempo para recibir los cálidos saludos de los presentes, con quienes se tomó fotografías, poniendo de manifiesto su buena predisposición y generosidad. Minutos más tarde, se trasladó a la Casa Cultural “La Tera”, donde recorrió las instalaciones íntegramente, acompañado por la secretaria de Cultura, Carina Mohlinger.

También dejó grabado un audio en el que saluda y alienta a seguir adelante a los alumnos de la Escuela Municipal de Arte Escénico (EMAE), institución a la que apadrina.

A continuación reproducimos algunos de los conceptos vertidos por el destacado actor nacional en la charla que ofreció en el Salón “Paoli” en un ambiente ameno y cálido.

Porqué la actuación:

“Fueron esas cosas de la vida que aparecen siendo chico, donde uno va despertando la afición por la radio, por el cine, especialmente el argentino. Nací en el barrio de Dock Sud, que está casi al borde del Riachuelo. Será eso que me gustó y me interesó siempre. Hice alguna experiencia propia como titiritero en una función que hice en un galpón, al fondo de mi casa. Lo más curioso es que hace unos 5 años me encontré con un señor mayor, que me dijo “yo fui a esa función de títeres”. Hice la escuela primaria y secundaria, y siempre tuve esa necesidad de actuar. Un compañero del colegio secundario me dijo “hay un lugar donde enseñaban instrumentos musicales y también a ser actor, averiguá”.

Ese lugar se llamaba Música y Arte Escénico “Pedro López Buchard”. Fui, averigüé, cuando estaba promediando el último año de cursado del colegio secundario y ahí puse el foco donde quería, que hubiera un lugar donde uno se podía preparar. Tenía la pretensión, no solo de ser actor sino también de que se convirtiera en mi oficio, que fuera mi medio de vida también. Y tuve la dicha inmensa, que nunca terminaré de agradecer de haber entrado al Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico, que después pasó a ser la Escuela Nacional de Arte Dramático; actualmente en el edificio funciona la UNER”.

brandon
“Tuve grandes maestros y maestras. El curso consistía en desarrollarlo durante 4 años y las clases se realizaban de lunes a sábados, en un horario curioso, de 16:15 a 21:10. De ahí para adelante, como suele ocurrir, en el subsuelo de las casonas, había un lugar donde nos cambiábamos para gimnasio los muchachos y otro para las chicas, y a fin de año, los 4to. se recibían y llevaban a cabo un espectáculo. La obra en la que participé se llamaba “Vidas privadas”. Después vino el desafío de poder ser actor y así fueron las cosas, con buenos momentos, con malos momentos, con inquietudes, como la tenemos todos y tuve la suerte de poder ejercer el oficio de actor a través del teatro, fundamentalmente, que es como me criaron”.

“Yo hice teatro, no teatro independiente. Les cuento a quienes están en esta misma tarea que, por aquel entonces en Buenos Aires, estamos hablando de principios de los años 60’, debuté profesionalmente el 2 de mayo de 1962, veíamos mucho teatro, sobre todo donde nos permitían entrar gratis, como en el “Cervantes”. Además de los teatros profesionales existían algunas formaciones muy sólidas de teatro independiente; estaba el “Nuevo Teatro”, “Fray Mocho”, “La Máscara”. Éstos eran organismos que tenían sus propias salas”. Por entonces se daba una situación curiosa, estaban medio parecidos a Montescos y Capuletos porque estaban los del teatro independiente, que eran los amantes del gran arte, los vocacionales y, por otro lado, estaban los comerciales. Y ocurría que nosotros, no éramos ni una cosa ni la otra. Los del teatro independiente decían que nosotros éramos pichones de profesionales, y los profesionales decían, estos son unos intelectuales que creen que el teatro se aprende gastando zapatos arriba del escenario. Estábamos en los peores de los mundos”.

“En ese entonces, teatro independiente era el independiente de los empresarios y estaban los otros, que se hacían con empresarios. En un momento eso llegó a perder los límites sanos y empezaron a formarse las cooperativas, que eran independientes de empresarios, porque éstos no nos querían contratar”.

Brandoni también hizo referencia a los gobiernos de facto, que derrocaron presidentes y censuraban la libertad de expresión. Sin embargo, dijo que “en los años 70’ apareció un movimiento fabuloso de teatro y televisión”.

Primer Festival de Larroque:

“Me voy a reiterar en lo que he dicho desde hace muchos años, la vocación por el arte en Argentina es invencible. Esos tantos gobiernos autoritarios de facto que tuvimos, no pudieron extinguir la cultura, por más que hicieron todo lo posible para que ello sucediera. Creo que tenemos un capital activo extraordinario, que no muchos países del mundo registran, porque tenemos además una tradición de espectadores de teatro.

Este país tuvo una inmigración importantísima, que empezó a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX, en la cual se produjo un fenómeno teatral fabuloso. El trabajo de integración que hizo el teatro nacional con la imponente inmigración, es invalorable. Lamentablemente ahora eso no sucede; si ahora aparece un paraguayo o boliviano es para burlarse de él. Y los autores en la actualidad no se preocupan de esta importantísima inmigración que tenemos en la Argentina, donde recibimos paraguayos, uruguayos, chilenos, coreanos, japoneses, chinos, que están constituyéndose en grupos importantísimos”.

“Me parece extraordinariamente importante y conmovedor que en un pueblo como Larroque se realice un festival de teatro y vengan desde muchos lugares del país. Es para enorgullecerse, tanto para los que organizaron el evento, como para quienes participan y espero que el público también lo tenga en cuenta. Porque en esto andamos flojos; quiero decir, el público en general de la Argentina está muy ávido de ver mucho cine o Netflix. Lo que quiero decir es que el público no es generoso con sus artistas, salvo que tenga la reválida de Buenos Aires”.

“Me alegro y los felicito que estén haciendo este primer festival. Me parece que es una gran iniciativa. Es un gusto estar acá con ustedes”.

Los actores y la política:

“Me parte el alma lo que pasa, el hecho de que no nos podamos encontrar por las diferencias de tipo político. Llevo 54 años siendo socio de la Asociación de Actores, fui también dirigente gremial en una etapa difícil del país, del 72’ al 83’, pero vivíamos en comunidad. Esa entidad dentro de unos días cumple el centenario de vida, y que además es la tercera más antigua del mundo.

En ese entonces, no nos interesaba cobrar un peso porque ninguno quería ser dirigente del sindicato, sino que queríamos ser actores. Y nunca se pusieron sobre la mesa ni en el ambiente esas diferencias; había una sensación de pertenencia a esta pequeña comunidad, que era admirable. Me tocó ser 11 años al frente de la asociación de actores. Lo que ocurre ahora lo sigo lamentando porque no veo que sea sencillo encontrar una solución; Todo el mundo sabe que hago política, pero he tenido el cuidado de hacerlo en el lugar indicado, que es en el partido político. Pertenezco a la Unión Cívica Radical, fui funcionario, diputado, pero nunca mezclé la política con mi profesión actoral”.

Crisis de espectadores:

“Hay una crisis de espectadores y tenemos que averiguar también si no será que la misma se deba en parte a que no estamos ofreciendo los espectáculos que la gente pretende ver. Si hubiera un mecanismo para medir la calidad del teatro que estamos ofreciendo en estos últimos dos años de Buenos Aires”.

Sus referentes y personajes:

“Alfredo de la Guardia me dijo el mundo se divide en dos partes: “antes y después de Ipsen”. El personaje de “Made in Lanus” que escribió esa extraordinaria escritora argentina Nelly Fernández Tiscornia, que Dios la tenga en la gloria por el talento que tenía, me encantó. Tuve el gusto de estrenar muchos autores argentinos; desde el año 71’ hasta ahora hice más de 40 espectáculos, que salvo en tres casos, en los demás fueron autores argentinos. Roberto Durán fue por lejos el mejor director que tuve en mi vida, más allá de ser una maravillosa persona”.

Un maestro:

“Voy a hablar de alguien que nadie conoce, que se llamó Néstor Noccera, que fue maestro del primer año del conservatorio durante mucho tiempo. Él sí me marcó. Casi a diario lo recuerdo, al igual que a Osvaldo Bonet, como gente que influyó mucho en mi. Néstor Noccera me dejó recuerdos imborrables desde lo artístico y desde lo ético. Él decía “el actor debe ser un campeón de la libertad porque tiene un límite, que es el texto y otro límite que es la dirección. En este espacio chiquitito el actor tiene que saber encontrar la libertad para ponerle su sello al trabajo”.

Sugerencias:

“Hay una frase que se usaba mucho en el teatro español, que decía: “lo primero que no tiene que hacer un actor es no hacer más de lo que le pagan”. El oficio del actor es el del intérprete; hay una enorme diferencia entre el autor y el intérprete. Hay autores que no son buenos intérpretes. Si por ejemplo escuchabas a Borges recitar sus poemas, parecería que él mismo era su enemigo. Para eso estamos los intérpretes. Pero el arte de interpretar hay que ejercitarlo y esto es muy atractivo y lleva mucho tiempo.

El actor es un intérprete de un instrumento que es él mismo; no tenemos flauta traversa ni guitarra ni un bandoneón. Entonces, el actor debe madurar un poco el cuerpo, saber de qué se trata, conocer de las tristezas, las alegrías, y las emociones en general y eso requiere tiempo. Noccera decía: “no puede haber alguien más elegante que un actor vestido de mendigo”. Esto significa que el chiste de ser actor nos pone frente al desafío de armar los personajes. Tengo la sensación de que en estos últimos años muchos maestros de teatro le están dando los elementos a sus alumnos para que parezcan naturales pero no hablan de la composición de los mismos. Es bastante frecuente ver un actor o una actriz y decimos “qué excelente”. Pero después vemos que hace lo mismo con otra letra y eso se debe a que no le enseñaron a interpretar. También es aconsejable hacer personajes que conozcamos”.

Su actualidad actoral:

“Estoy rodando una serie de televisión de diez capítulos, que se va a estrenar en mayo, que se llama: “Un gallo para Esculapio”. También estoy dirigiendo por segunda vez en mi vida una obra que hice, que se llama “Justo lo mejor de mi vida”. La realicé en 147 ciudades del país. También estoy contento porque terminé una etapa de mi vida que fue “Parque Lezama”, con la que hicimos 801 funciones y creo que era un muy lindo espectáculo”.

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