María Ángeles Lonardi describe la situación de la pandemia en Almería


La escritora larroquense radicada en el sur de España, realizó una crónica de como se vive en esa ciudad de la comunidad autónoma de Andalucía. Allí el brote de coronavirus está contenido pero en las grandes ciudades la realidad es muy distinta. También nos cuenta que aprovecha el tiempo para crear.

 

 

María, en familia y mate de por medio, cumpliendo el aislamiento.

 

 

 

COVID-19 Coronavirus. Situación en Almería España. 24 de marzo de 2020.  Por María Ángeles Lonardi

Cuando se decretaron las medidas de cuarentena restringida y obligatoria, en Almería sólo teníamos 4 casos de contagiados, que habían viajado al extranjero y ese fin de semana, el 15 de marzo, se supo que había 14 casos, diez más, de gente que había salido de Madrid y se había desplazado hacia Almería, hacia la costa, a su segunda vivienda, o casa de veraneo, o a la casa de los padres, etc. Y ya comprendimos que el contagio iba a ser  generalizado.


Sin llegar todavía  a los primeros 15 días decretados, ya se han anunciado nuevas medidas más restrictivas y por supuesto, se prolonga 15 días más. Con lo que, ya nos estamos preparando para estar en cuarentena hasta después de semana santa, o sea, mediados de abril.

Todo el tiempo, el gobierno hizo lo que recomendaron organismos oficiales, la comunidad de científicos y especialistas en epidemiología y pandemias que, por suerte, tenemos varios en España, que han estado en otras epidemias muy graves y además, desde el principio, hemos tratado de adelantarnos y no cometer los mismos errores que se habían cometido en Italia para evitar el contagio masivo. Así y todo, así estamos, sin certezas y con mucha incertidumbre. Pero la población del sur, de Andalucía, está tranquila. Según las estadísticas, somos los menos contagiados.

El caos tiene lugar en las grandes concentraciones de habitantes como son las grandes urbes, Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia… Almería tiene 199.650 habitantes (según datos de fines de 2019)  sólo la capital que es donde resido. Hoy, 24 de marzo, hay 91 casos  de contagios y seis muertos, personas de más de 80 años con patologías anteriores. Tampoco no es garantía de nada porque se sabe, esto es muy cambiante y puede variar en un suspiro. El contagio es muy rápido y crece de forma exponencial.


En líneas generales, la gente de Almería ha sido muy respetuosa y tomó conciencia rápidamente de lo que estaba pasando. Los que no, fueron advertidos primero, luego multados y otros detenidos. Porque hay de todo en la viña del señor. La gente se recluyó en casa. Algunos  se enloquecieron los primeros días con ir al supermercado y “arrasaron” con todo, sobre todo, con el papel higiénico! Y todavía no se sabe muy bien por qué.

 

Otra anécdota es que, sin faltar, todos los días  a las 20,00 horas, todo el mundo sale  a los balcones a aplaudir a los sanitarios, médicos, enfermeros, farmacéuticos, a los policías, guardias, camioneros, barrenderos, gente de limpieza, agricultores, personal  de supermercado,  a todos los que están trabajando para que el país no se pare y para que no falte abastecimiento. Y no se ha notado el parón para nada. Sólo están abiertos los supermercados, farmacias, correos, gasolineras,  kioscos de revistas y prensa y estancos (donde se vende tabaco). Lo demás, todo cerrado.

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Solo se puede salir por causa de necesidad. No pasear al perro ni alejarse del domicilio. No salir a pasear, ni deambular, ni a correr, ni nada. Al supermercado  puedes ir pero, solamente de a uno.  Puedes acompañar a un mayor, a personas dependientes, a autistas y otras excepciones. Si vas en coche, debes presentar un justificante que vas  al trabajo. Aunque la mayoría hace teletrabajo, como algunos de nosotros. Las clases esta suspendidas desde antes de la cuarentena.

 

Y en cuanto a los recaudos que tomamos nosotros, sólo sale uno de casa y deja los zapatos en la puerta cuando vuelve y el abrigo. Entra, limpia las cosas que trae, las acomoda y se lava las manos. No hace falta usar barbijos o mascarilla si no estás contagiado, pero sí hay que usar  guantes, en los supermercados o los cajeros, o las estaciones de  servicio que tienen pago con tarjeta, etc.

La gente mayor usa mascarilla. Yo no salgo de casa para nada hasta que pase la cuarentena. Si tenés síntomas hay que llamar a un teléfono especial para eso y vienen  a tu casa a tomarte la fiebre, a verte y evaluarte, y si es necesario te llevan a aislamiento y ponen en cuarentena al grupo familiar; pero te piden que no vayas al hospital para evitar posibles contagios. Y en cuanto a los pagos, acá se usa mucho la tarjeta y home banking. Hay medidas para hipotecas y cuotas. Todo se paró en seco.

La gente se comunica por teléfono, Whatsapp, Facebook y se hacen muchas cosas on line. Llamamos más por teléfono y estamos más tiempo conectados. Pero también, estamos valorando más lo afectos y la importancia de saber del otro. Creo que eso es algo de lo poco bueno que va a dejar todo esto.

Yo estoy aprovechando a leer, a escribir, a mirar películas y a hacer cosas que tenía postergadas. Limpié los armarios, ordené ropa y tengo muchos libros para leer y así vamos pasando los días. En casa también tomamos mate, cantamos, con la guitarra nos entretenemos bastante y apagamos la tele de a ratos, para no intoxicarnos demasiado. Nos informamos lo necesario y listo. Recurrimos a los Juegos de mesa, las cartas, la generala y así vamos pasando. Nos cuidamos por nosotros y por los demás. Si todos nos quedamos en casa, el contagio se detiene. Y ojalá que sea pronto.

Lo más terrible de todo esto es la soledad de los enfermos, el aislamiento y morir solos. No poder velar a tus muertos es duro de aceptar, no acompañar al entierro… No poder quedarte a los pies de la cama del moribundo. Algunos se despiden por skype. No poder dar el último beso… Esta pandemia nos va a dejar muy tocados y psicológicamente y emocionalmente muy afectados, tanto que,  creo que habrá un mañana totalmente diferente.

Si algo caracteriza a los humanos es nuestra capacidad de adaptarnos y sobrevivir, sobreponernos ante la adversidad, la guerra o la pandemia. Es una nueva oportunidad que la vida nos presenta para ser mejores personas, no la desaprovechemos. En nosotros está.