Milo evoluciona de las complicaciones que surgieron tras el transplante de hígado

El sobrino de Lulo Benítez permanece internado en el mismo hospital donde se practicó el transplante. Está bajo tratamiento de quimioterapia para controlar una de las reacciones adversas que provocan las drogas que impiden el rechazo del órgano. Hace un año fue sometido a la primera operación por la atresia biliar con la que nació.

El tratamiento con inmunosupresores para evitar que el sistema inmunológico de Milo, rechace el hígado que su tío le donó, generó una de las afecciones asociadas a esas drogas. En el entorno familiar se habla de un tipo de linfoma, es decir, una enfermedad en la sangre que requiere de quimioterapia.

Por esas complicaciones que se manifestaban en afecciones intestinales, el 18 de octubre, Milo volvió a ser internado en el Austral de Pilar; ya recibió una sesión de quimioterapia y se apresta a comenzar con el segundo tratamiento. “La evolución es buena” comentó María Elena, la abuela materna del nene, quien además comentó del buen ánimo y la permanente sonrisa de su nieto. Algunas fotos de la ONG “Dar Sonrisas” certifican que pese a lo invasivo y traumático que suelen ser “las quimio” Milo es un león que se acostumbró a luchar sin perder la energía.

La familia sigue siendo el puntal para encarar esta nueva etapa de desafíos que apenas dieron un descanso luego de aquella felicidad inmensa por el gesto de Alejandro Benítez que tanto conmovió al mundo, con crónicas periodísticas que aun siguen hablando de aquello. A propósito, Lulo continúa bien, sin complicaciones trabajando en tareas livianas en la empresa Domvil, la misma que en su momento apoyó a él y a Wilfredo, el papá de Milo, para que se dedicaran plenamente al problema de salud. Ahora Domvil renovó el permiso a “Willy” en otro gesto de verdadera responsabilidad social empresaria.

Los médicos y la familia son optimistas respecto de la evolución actual de Milo y algunos estudios próximos podrían confirmar que el problema va cediendo y que los pronósticos vuelven a ser postivos. Aún queda un largo recorrido de por lo menos un par de meses para concluir el tratamiento, aunque, como decíamos, los resultados positivos comienzan a verse ya.

El tacrolimús
Se usa junto con otros medicamentos para prevenir el rechazo (cuando el sistema inmunológico de la persona que recibe un trasplante ataca al órgano trasplantado) en quienes reciben trasplantes de riñón, hígado o corazón. El tacrolimús pertenece a una clase de medicamentos llamados inmunosupresores. Actúa al disminuir la actividad del sistema inmunológico para impedir que ataque al órgano trasplantado.

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