Murió “Cepillo” y una parte de nosotros se va con él

Tenía 67 años y por una de sus profesiones, la de sonidista e impulsor de orquestas musicales como Luz Verde, dejó una inolvidable marca en el corazón de los jóvenes larroquenses de varias generaciones. También facilitó el nacimiento de Latidos FM.


Fotos, recuerdos y sonidos, muchos sonidos, de Luz Verde, de Pocho’s, de los bailes, de Latidos FM y de cada uno de los “sonidos del momento” de la adolescencia y juventud que la muerte no solo no puede borrar, sino que este día en que nos dijo, hasta luego, se vuelven más vigentes.

Se extrañarán su generosidad, sus rezongos, su humor chispeante y las anécdotas risueñas y pícaras propias y las que protagonizaron esas generaciones de estudiantes con los que Daniel siempre tuvo una relación casi paternal.

El sonido fue una manera de canalizar su sabiduría por la electricidad con la que trabajó toda su vida, últimamente al servicio de la municipalidad. Pero si algo queda en la zaranda de la vida, es la sonrisa, el chiste breve y punzante y su figura detrás de la consola, con un mate cerca y los cigarrillos a mano.

Ahora desconectó los micrófonos, arrolló los cables, pero nos dejó encendido el alma de cálidos recuerdos y la seguridad de que fue un tipo imprescindible en la historia de nuestro pueblo.

Sus restos son velados en sala 1 (Faustino Suarez 578) y serán trasladados al crematorio privado Gualeguaychu el día miércoles a las 10:00 horas.

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