Quinta Iviratí, los pecanes de Cuchilla Redonda


Carlos “Charlie” Schulte y Elsita Boffi contaron su experiencia sobre el cultivo de esta variedad de nogales en tierra entrerriana. 

Cultivar pecanes dejó hace tiempo la etapa experimental en la Argentina. Los pioneros dieron el puntapié por el puro gusto de desarrollar cosas nuevas en el escenario productivo y poco a poco la especialidad se hizo espacio en la economía de miles de familias rurales.

Hoy en día la comercialización del fruto argentino tiene alcance global y los hacedores del sector funcionan asociados a una cámara que los representa. Así de importantes son.


Para saber más de la actividad Campo en Acción llegó a Cuchilla Redonda, en el Departamento Gualeguaychú donde Carlos “Charlie” Schulte y Elsita Boffi llevan dos décadas junto a sus árboles de pecán en el establecimiento que conducen, Iviratí.

La historia comenzó cuando Elsita, ingeniera agrónoma, insistió con plantarlos para mejorar la jubilación de la pareja. Había que conseguir un socio y en ese tramo se sumaron la hermana y el cuñado de Charly. Así de simple inició el establecimiento que actualmente tiene 1150 árboles de cinco variedades expandidas a lo largo y ancho de 20 hectáreas.

Aportaron que a la hora de elegir las variedades analizaron el panorama con información de referencia lograda en Estados Unidos. El fin fue obtener la mayor cantidad posible de polen en el monte. Se trata, en definitiva, de administrar las estadísticas relacionadas al viento para los meses de septiembre y octubre que es el tiempo de mayor presencia de polen en el lugar.


Recordaron que el principal problema sanitario de los primeros años resultaron ser las hormigas, después prácticamente no significan nada porque el árbol es grande, pero puede aparecer la sarna como gran problema ligado al bienestar de la planta.

 

 

Los productores destacaron la importancia de contar con un asesor experto, ya que, por caso, en lo nutricional los pecanes demandan que el riego y los fertilizantes impacten en las raíces. Zinc, nitrógeno y potasio son algunos de los nutrientes que necesita el pecan de forma equilibrada. El suelo del sur entrerriano, por caso, tiene todo lo que necesita la planta.

En torno a las buenas prácticas, Elsita aportó: “Hacemos lo posible para disminuir la cantidad de insumos, prevenimos sin esperar que aparezcan problemas. También apuntamos al cuidado del personal, sobre todo en sus prácticas, que sepan que estamos haciendo y porque. Tenemos registro sobre todo lo que se realiza”.

La comercialización del establecimiento está integrada a la cámara del sector y tiene alcance nacional e internacional. En Iviratí pelan el pecán y lo entregan listo para ser negociado en el país o el mundo.

“Se ha incrementado muchísimo la cantidad de hectáreas plantadas en Argentina. Pero no solo en nuestro país, que empezó un poquito tarde; Estados Unidos y México son los principales productores de pecan en el mundo” sentenció el productor.

Recordó que el precio había mejorado hace 10 o 15 años cuando China entró al mercado.

No obstante, dijo, en los últimos tiempos el precio internacional está bajando. Describió la comercialización actual como muy dura.

En cuando a los destinos, ambos precisaron que el pecán con cascara se vende muy bien en cualquier lado; salvo en China donde existen desventajas en relación al alimento producido en México y Sudáfrica ya que ellos tienen habilitaciones para ingresar al gigante asiático.

“Afortunadamente se están terminando las negociaciones de autorización de Argentina”, sentenció Elsita. Del pecán pelado contó que el mercado a seducir es el europeo y que la clave está en la sanidad de las plantas procesadoras.

Por el andarivel del mercado interno aportaron que está difundido el consumo de nueces en general pero no de pecán en particular.

Acerca de la tan mentada escala graficó: Hay diversidad de productores, están los que cuentan con 400.000 plantas y de ahí para abajo. “Si bien hay gente que produce por gusto, hay otra que lo hace como negocio y para eso necesita una economía de escala”, especifió. El número de la felicidad para ser un cultivador promedio y no morir en el intento ronda los 3000 árboles.

En Iviratí los árboles exhiben troncos importantes, de manera que la cosecha sucede simplemente sacudiendo el tronco dejando caer los frutos sobre una lona. La profesional aportó: “Post cosecha se realiza una tarea de poda, todos los arboles tienen cortes muy importantes ya que el árbol de pecan necesita mucha iluminación para crecer. También hay que evitar que el árbol crezca tan alto porque hay que pulverizar con zinc”.

Daniel Aguilar / Campo en Acción