Roberto Romani visitó Villa Urquiza a 126 años de la llegada de las Franciscanas de Gante

Estuvo en el colegio La Providencia, fundado por la congregación, en la localidad costera del departamento Paraná. Allí se encontró con la Hermana Maria del Valle, una de las pioneras de la escuela 66 de Larroque.

 

 

 

En el lugar donde comenzó a tejerse la historia de las Hermanas Franciscanas, tutoras educativas y espirituales de la adolescencia de Roberto, como muchas otras veces, el larroquense volvió para el homenaje y el agradecimiento.

Desde allí se irradió la obra visionaria de aquel Obispo europeo -Teófilo Van Damme- que desde la costa del Paraná fue conquistando las agrestes llanuras y ondulaciones provinciales, y en reconocimiento a esa labor es que el asesor itinerante del gobierno, pero especialmente, ex alumno del Instituto Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, se abrazó física y emocionalmente con Vendelina Krapp, (Hna María del Valle), trasladando el afecto larroquense por una de las fundadoras de la escuela José Manuel Estrada.

El encuentro coincide en el tiempo con la publicación del video de «Nuestro ADN, Nuestra Historia» en el que Roberto narra la historia de la congregación en nuestra provincia.

 

Desde que llegamos a La Providencia notamos el clima de fiesta. Arriba, el sol bendecía como en 1893 los sueños y el trabajo de las Hermanas Franciscanas de Gante y los laicos comprometidos. Abajo, cerca del pariente del mar, una brisa fresca de entrerrianía cantaba el feliz cumpleaños de la querida institución.
Recordamos la rica historia de Villa Urquiza, evocamos con gratitud a las religiosas que junto a Teófilo Van Damme iluminaron la costa y el corazón de los gurises. Después compartimos la poesía de la comarca y cantamos las chamarritas de nuestros montieles. Finalmente, el Gurí Atamá dibujó una estela de gracia en las aulas con pizarrones y nostalgias buenas.
Cristina Saluzzi asegura que las Franciscanas de Gante sembraron capacitación y valores, «y cuando tuvieron el corazón y las manos llenas con la cosecha, la entregaron».
Hoy, como ayer, las abrazamos. En el beso a Luisa y María del Valle, las reunimos para siempre a todas las propietarias del amor que sigue.

ROBERTO ROMANI .-