Senderos entre el barro, el triste destino de la mayoría de los caminos rurales

La persistencia de la lluvia y la poca o nula inversión del estado, están borrando del mapa lo que antes eran vías de comunicación estables.


La foto de Sergio Taffarel es elocuente y muestra lo que al decir de los antiguos habitantes y usuarios del camino a Talitas “por lo Impini” era un asfalto, hoy devenido en una penosa huella de olvidos.

Todo surge de la mezcla letal de exceso de lluvia, la falta de presupuesto, lo extensa de la red vial secundaria y terciara de más de 2000 kilómetros a cargo de la zonal 11 de Vialidad y un poco de falta de compromiso ciudadano por no entender la diferencia entre lo urgente y lo importante, con el extremo absurdo de romper el camino de ida o vuelta… al Corralito.

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