Una clase de argentinidad que los chicos de tercero no podrán olvidar


Roberto Romani junto a Ricardo Elena, Claudio Abraham y Hugo Mena visitaron la escuela 93 y recorrieron los ritmos de nuestro folclore, en una mezcla de sabiduría y ternura que dejará huellas en la gurisada.

 

 

Que te de clases de folclore Roberto y su grupo de amigotes es como que Eistein aparezca en una clase de física y te explique la teoría de la relatividad.  Larroquenses y gualeyos armaron rancho en la casita alpina de la escuela grande y cantaron e hicieron cantar a alumnos y docentes en una cátedra que incluyó mucho de entrerrianía pero también de un recorrido vertiginoso por las sutiles herencias de los pueblos originarios.

Seguro que con los años los niños valorarán mucho más lo que ayer les pasó y que los tuvo como testigos y protagonistas, porque en la mañana del viernes se zambulleron de cabeza a las tibias aguas del conocimiento adornado con la claridad y la calidez que el cuarteto liderado por el Gringo Romani tenía para regalarles.


«Larroque mi canción» fue el preludio de otros buenos momentos donde los gurises aprendieron con emotividad el origen de varias palabras aborígenes que incorporamos a nuestro decir y a la vez, comprendieron para siempre lo que es la zamba, el rasguido doble, el chamamé, la chamarrita o una chacarera.

Alumnos, docentes y músicos se abrazaron así en la simple pero gigante misión de mantener encendida la llama de la argentinidad que nos calienta el alma y nos deja la seguridad de que siempre alumbrará la esperanza del país que soñamos.