Una entrevista al Dr. Carlos Beracochea, quien falleció el viernes en Gualeguay

La había publicado el diario Debate Pregón en diciembre de 2016 con motivo del día del médico. Carlitos le decía a los colegas que “la medicina ha sido el eje de mi vida”.

La lamentable noticia del fallecimiento de Carlos Beracochea, suavizada al saber que sus últimos momentos fueron de paz luego de luchar contra una larga enfermedad, invita a conocer su trayectoria y pensamiento, muy ligado a la historia larroquense y a la de la ciudad de Gualeguay donde desarrolló la mayor parte de su tarea profesional.

El diario de esa ciudad lo había entrevistado hace algo más de dos años para hablar de su vocación al servicio de la salud, algo que heredó de su padre.

En aquella nota el Dr. Carlos Beracochea comenzó hablando acerca de la elección de su profesión y especialidad:

“-Desde chico supe que iba a ser médico, porque lo veía a mi padre, lo vivía a diario, me gustaba y estaba convencido que era mi destino. Somos 4 hermanos, todos con profesiones distintas, algunas relacionadas con la salud. Mi padre tenía un sanatorio pequeño en Larroque, que aún existe su nombre en algunas guías.

Estudié en Córdoba y cuando me recibí me vine a Larroque donde hice medicina rural, pero mi inclinación en cuanto a la especialidad era obstetricia y ginecología, fundamentalmente obstetricia. Es así que me fui nuevamente a Córdoba donde me especialicé y luego ya me instalé en Gualeguay donde fui muy bien recibido por los colegas. En ese entonces mis compañeros de especialidad eran los doctores Arrechea, Cobas, Muchnik, Guercovich. Mi consultorio estaba en la casa de mi tío, el Dr. Roberto Beracochea, pero cuando falleció el Dr. Cobas me instalé en los Consultorios 25 de Mayo que están ubicados en la calle Sarmiento; allí continúo ejerciendo mi profesión.”

“La modernidad cambió todo, no sólo la mentalidad de la mujer, ahora todo es rápido, debe ser ya.”

Luego nos habla de la obstetricia de antes y de ahora: “-En ese entonces era muy diferente a la actual; los trabajos de parto a veces duraban el día entero, algo impensable en este momento, sobre todo pensando en la parturienta y la familia; la proporción de cesáreas era muy baja.

La modernidad cambió todo, no sólo la mentalidad de la mujer, ahora todo es rápido, debe ser ya. Muchas mujeres quieren tener hijos, pero no quieren poner el cuerpo al momento de parir, quieren sufrir lo menos posible. Pasan unas horas de trabajo de parto y la familia empieza a preguntar, la parturienta se pone nerviosa y ya empiezan a pensar en la cesárea. Eso nos lleva a que nosotros mismos apuremos el nacimiento. Los nacimientos, en el 99% de los casos son una maravilla; en algunos, pocos, es complicado. Cuando hay que lamentar algún caso doloroso, lo sufrimos junto a la madre y los familiares.”

El Dr. Beracochea nos sigue comentando del avance en las prácticas medicas: “-En cuanto a la cesárea también ha cambiado; cuando yo empecé las cesáreas eran otras, las cicatrices eran distintas, cirugías en forma vertical que dejaban una cicatriz importante. Ahora esa práctica es una maravilla, ha mejorado la anestesia, la hidratación, el corte se hace horizontal del cual queda apenas una línea, a veces imperceptible; es otra forma de trabajo.”

Le preguntamos acerca de su ritmo de vida: “-Desde hace unos años mi vida transcurre entre Gualeguay y Paraná donde viven mi señora y mi hija, que ya tiene 15 años. Eso me ha llevado a no hacer más partos; en algunas ocasiones realizo cesáreas programadas, y algunas cirugías. Mis pacientes están al tanto de que no voy a estar en los partos, no me comprometo a hacerlos porque no sé si voy a estar.”

“La ecografía, invento extraordinario.Es emocionante ver esa vida que va creciendo.”

Le preguntamos por qué eligió esa especialidad: “-Lo que lleva a esta especialidad es esa vida que va apareciendo que uno lo palpa desde la ecografía, invento extraordinario que permite seguir paso a paso el embarazo, no sólo conocer el sexo, sino seguir el proceso hasta el nacimiento y diagnosticar contingencias que se pueden ir presentando. Es emocionante ver esa vida que va creciendo, la emoción de los padres y los hermanitos que miran el monitor. Todo eso para mí es maravilloso, me hace feliz.”

Y recuerda… “-También trabajé en la Maternidad, inclusive el último hijo de mi primer matrimonio nació ahí. Recuerdo que esperábamos junto con la parturienta, nos sentábamos a su lado para que estuviera tranquila, contenida en el trabajo de parto, y hasta tomábamos mate con el esposo. Eso ahora es impensable.”

Volviendo al momento del parto nos dice: “-Todo nacimiento es incierto hasta que la criatura sale, porque lo que puede ir bien, se puede complicar en segundos, se vive minuto a minuto, y la mejor arma que tiene el médico es estar muy atento. Cuando nace, cuando todo ha ido bien y el bebé está en nuestras manos, todo es alegría. Pero nosotros no actuamos solos, la obstetra es fundamental por la información que nos está pasando, tanto los latidos del niño, como la dilatación y otros aspectos muy importantes. En ella debe confiar la madre y el médico. Lamentablemente en Gualeguay no tenemos recursos para los nacimientos prematuros; el Hospital cuenta con un poquito más de equipos, pero si tomamos a tiempo un parto prematuro, lo derivamos.”

En cuanto a cómo va a seguir su vida laboral, el Dr. C. Beracochea expresa: “-Voy a seguir trabajando un tiempo más en Gualeguay; me gusta mucho esta ciudad y el grupo de médicos, me siento muy cómodo y seguro con ellos, por ejemplo con el equipo de quirófano, anestesistas, instrumentadora, enfermeras; todo hace a que uno se sienta más tranquilo. En cuanto a mis pacientes son mujeres que ya están en el climaterio o presentan otro tipo de problemas, mientras que van disminuyendo las embarazadas, pero uno siempre está en contacto por la ecografía, por los estudios.”

Para finalizar el Dr. Beracochea, con su sonrisa y calma habitual comenta: “-La medicina ha sido el eje de mi vida; me siento muy feliz con esta profesión.