
Escribe: Franco Lizarzuay.


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Desde el sur, el testimonio de Alexis Gette nos permite dimensionar lo que significa llegar a la "Meca" del folclore desde la Patagonia. Alexis, larroquense radicado en Bariloche, forma parte desde hace más de tres años del ballet Tradición Sureña, una formación con dos décadas de trayectoria que este año logró romper la racha de intentos fallidos. 
Gette relata con emoción cómo el camino hacia Cosquín estuvo marcado por la perseverancia: tras no haber podido clasificar en 2023 en las subsedes de Choele Choel e Ingeniero Luiggi —lo que implicó viajes agotadores de hasta 900 kilómetros—, la revancha llegó este año al ganar la sede en su propia ciudad, Bariloche.
Para Alexis, la experiencia es inseparable del paisaje que habitan. El ballet presentó "Mujeres del Viento", un cuadro que no es solo danza, sino un tributo a la "Línea Sur", esa zona geográfica que acompaña con límtes amplios el recorrido de la ruta que va desde Bariloche hasta Las Grutas, donde el clima es implacable y la vida se vuelve una lucha constante contra el viento y el frío. "Representamos el esfuerzo y lo costoso del trabajo sacrificado de esa zona", explica Gette, subrayando que cada movimiento en el escenario buscaba visibilizar a esas mujeres trabajadoras.


Aunque el cuadro preparado para la final, "Sombras de la Patagonia", no pudo ser estrenado en esta ocasión, la sensación de haber pisado ese escenario "es un sueño que uno quiere llegar a bailar, un anhelo que todos tenemos como artistas", confiesa con la satisfacción del deber cumplido.
En una sintonía de igual intensidad, Bautista Krenn vivió la mística de la Plaza Próspero Molina desde adentro, y por partida doble. En un primer momento, se puso al servicio de la competencia en el Pre-Cosquín, aportando su voz y guitarra base para apuntalar la propuesta de la pareja tradicional de baile integrada por Faut Yara y Sclavi Lucio, de la sede de Merlo.
Pero el destino le tenía reservado un momento histórico: ser parte del homenaje por los 60 años de la primera presentación de los Hermanos Ábalos en el festival.
Acompañando a la banda Gauchos of the Pampa, liderada por Juan Gigena Ábalos (descendiente directo de la legendaria dinastía), Bautista tuvo el enorme desafío de encarnar a Roberto Ábalos. La propuesta era un viaje en el tiempo al Cosquín del 91, recreando aquellas mudanzas de zapateo de tres o cuatro compases que marcaron una época. "Nos ponemos manos a la obra... maravilloso la posibilidad de ese momento", recuerda Bautista sobre la responsabilidad de representar a esos maestros santiagueños que son los pilares de nuestra música.
Finalmente, Ignacio Sartori Cabrera, luego de haber transitado el camino del Pre-Cosquín junto a Alejo Escobar Taffarel, regresó a Cosquín como complemento para el acordeón de Juan Manuel Bilat , quien terminó consagrándose como el artista destacado de los espectáculos callejeros.
Esta distinción le otorgó el pasaporte directo al escenario mayor, una noticia que Ignacio celebró con humildad: "Emociona ver el litoral tan bien representado", expresó, reconociendo el trabajo incansable y la pasión del equipo que lidera el músico de Colonia Avellaneda. Con la promesa firme de volver el año que viene para ocupar su lugar en la grilla oficial, Sartori Cabrera cerró su paso por esta edición con un mensaje de gratitud hacia los maestros que lo hicieron parte de "este soñar que al fin pudo concretarse".
Tres historias, tres caminos, pero un mismo origen. Alexis, Bautista e Ignacio han demostrado que Larroque late con fuerza en cada rincón del país, y que cuando se suben a un escenario, no lo hacen solos: llevan consigo el acompañamiento de sus familias y amistades, con la energía inagotable de la pasión.













































