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title: "El peligro de la costumbre: la Ruta 16 y una deterioro que ya es parte del paisaje"
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description: "Hay un proceso silencioso y cada vez más peligroso que se instala en el día a día de quienes transitamos la región: la naturalización del deterioro. Nos pasa con muchas cosas, pero en este momento se vuelve preocupante al mirar el estado de la Ruta Provincial 16, el corredor vital que une Larroque con Gualeguaychú y Gualeguay."
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date_published: "2026-05-16T16:53:00-03:00"
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# El peligro de la costumbre: la Ruta 16 y una deterioro que ya es parte del paisaje

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*La foto es de 2024 y al presente varios tramos se han seguido deteriorando.*

De a poco, casi sin darnos cuenta, empezamos a incorporar el pozo, la maniobra brusca y el peligro como variables normales de un viaje. Y no tienen nada de normal.  
  
La Ruta 16 no es un camino vecinal ni un acceso secundario. Es un engranaje clave en el mapa productivo y logístico de la provincia y del país. Funciona como el nexo directo entre la Ruta Nacional 14 —la estratégica Autovía del Mercosur— y el corazón de la Argentina, derivando el flujo hacia las rutas 11 y 12 que terminan conectando con la autopista Rosario-Córdoba. Por esta condición de puente federal, el incremento del tránsito pesado y vehicular en los últimos años ha sido sostenido y notorio. Pasan los camiones cargados, pasan los turistas, pasan las familias. Sin embargo, la infraestructura no acompaña ese ritmo; al contrario, retrocede.

El desgaste de la calzada avanza de manera lenta pero progresiva, con una constancia que asusta. Los pozos superficiales dejaron de ser una molestia menor para transformarse en trampas cada vez más numerosas y profundas. A esto se le suma un síntoma todavía más preocupante y complejo de solucionar si se sigue postergando: los hundimientos en las alcantarillas y en las cabeceras de los puentes, deformaciones que exigen pericia para no perder el control del vehículo.

![Sin_título-1R1C1 (35)](/download/multimedia.normal.b54b8a2aa43f5cb1.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Las consecuencias de esta realidad están a la vista de cualquiera que la recorra con frecuencia. La rotura de neumáticos ya no es una mala racha y se convierte en una alta probabilidad para los que no conocen los "secretos" de la ruta. Pero el costo material es lo de menos cuando lo que se pone en juego sobre el asfalto roto es la vida misma. El riesgo de accidentes graves es una amenaza latente en cada kilómetro.

Es comprensible que el usuario habitual termine resignándose, buscando el desvío mental cada vez que sale a la ruta. Pero aceptar los baches crónicos que se vuelven casi invisibles con lluvia o de noche como una realidad inevitable, es el primer paso para que las soluciones nunca lleguen. La Ruta 16 necesita una intervención profunda y urgente, antes de que la costumbre nos cueste una tragedia que perfectamente se puede evitar.

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