
Escribe: Franco Lizarzuay.


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Son momentos que se atesoran para siempre y si el motivo es poner en valor nuestras tradiciones, la cosa se pone buena, y más si la paisanada luce sus pilchas gauchas, con pañuelos, vestidos, fajas, bombachas, sombreros y polleras que dieron vida a un paisaje bien criollo. La gurisada también compartió actividades lúdicas, disfrutando de la pileta del Polideportivo y participando de propuestas escolares preparadas especialmente para la ocasión.
Uno de los momentos más emotivos fue el baile: los chicos se animaron a zapatear y girar chamamés y danzas tradicionales junto a sus docentes, en una escena tan espontánea como entrañable. La música en vivo, aportada de manera solidaria por músicos locales, le puso el toque perfecto para que nadie se quedara sentado.
Las fotos que dejó el encuentro hablan por sí solas: sonrisas, amistad, juegos y orgullo por la identidad argentina compartida entre generaciones. También llamaron la atención la escenografía, cuidadosamente preparada, con la frase que reafirmó el espíritu de la jornada: “Tradición es compartir en el presente el pasado que nos hace argentinos y nos encuentra hermanados.”
El encuentro se despidió con la sensación de que la tradición sigue viva y se transmite mejor cuando se comparte, especialmente en espacios donde la escuela, la comunidad y la cultura se abrazan para celebrarnos como pueblo.















































