
Del campo al mundo de la gastronomía: la búsqueda y constante reinvención de Bellotto
-


El camino parecia trazado de antemano, en la familia Zantedeschi la tradición marcaba una pauta clara: la actividad agropecuaria. Sin embargo una inquietud distinta empezó a gestarse en la tercera generación y los hermanos, tras la vuelta del mayor, (Feliciano) de un viaje por Nueva Zelanda, cargado de ideas novedosas, pusieron otro rumbo.
El propio Julián recuerda cómo se dio esa transición hacia un ámbito desconocido para ellos: "Históricamente mi familia es agropecuaria. En realidad arrancó con la ganadería mi abuelo... después de la ganadería mis viejos, mis tíos, se pasaron a la agricultura. En ese momento yo, mi hermano y mis primos estudiábamos la escuela primaria o secundaria, y ya nos involucramos en la empresa familiar de nuestros padres. Y luego fue que nos empezamos a volcar para el lado de la gastronomía junto con mi hermano más grande".
Así nació la marca gastronómica Sanduba con sus locales en diferentes localidades de la provincia y un plan de expansión hacia afuera, y para darle respuesta a la logística y a la calidad que exigía la propuesta, surgió en Larroque la firma Bellotto Soluciones Alimenticias —un nombre en homenaje al apellido materno—.
La idea original era resolver un problema operativo muy concreto: "Bellotto arrancó más que nada por una necesidad que tenía Sanduba. Cuando Sanduba empieza a hacer franquicias, que se empezaron a vender locales para diferentes dueños, la necesidad, nuestra idea siempre fue que en los locales no haya mano de obra capacitada para la cocina. Entonces lo que hicimos fue centralizar la cocina acá en Larroque y empezamos a mandar todas las carnes cocidas ya listas para porcionar a todos los locales. Todas las carnes cocidas, envasadas al vacío, ya listas, y los locales solamente abrían el paquete y regeneran o calientan la porción".



Con los años, el contexto económico obligó a adaptar las velas del proyecto. Lejos de la idea inicial de multiplicar sucursales por todo el país, la empresa supo leer el momento y rediseñar su modelo de negocios. "Nosotros siempre soñamos con esto de tener 200 locales en 10 o 15 años, y no se dio. Entonces hoy en día desistimos de esa idea y hace ya un par de años agarramos por otro camino, por más que una necesidad que otra cosa", reflexiona Julián sobre la flexibilidad que requiere emprender en Argentina.
Esa búsqueda constante los llevó a expandir el horizonte de la planta local: "Por un lado hacemos todo lo que es carnes cocidas congeladas, ya listas para consumir, que eso se vende en los locales nuestros en Sanduba y también en algunos restaurantes, carritos y lugares donde no quieren cocinar. Y por otro lado tenemos toda una parte de fiambres; compramos los fiambres, los feteamos y los envasamos al vacío, y eso también distribuimos en negocios.
Parte fundamental de esa mirada abierta proviene de las experiencias acumuladas en el exterior, trabajando y observando de cerca la dinámica del rubro en otros países. "Estuvimos un año en Italia y un año en España. Eso también nos dio mucho conocimiento en la cocina, que estuvimos trabajando también en restaurantes y esas cosas, y como experiencia estuvo buenísimo. Te abre muchísimo la cabeza, conocés otros mercados, otra forma de trabajar, totalmente diferente a nosotros en Argentina", destaca.

Esa gimnasia de trabajo se vuelve indispensable a la hora de encarar los momentos de incertidumbre económica, donde la postura de la firma es seguir empujando con convicción. "Hacer la plancha no se puede, porque si hacés la plancha te fundís prácticamente. En estos momentos de crisis es donde más hay que apostar y hay que invertir, tratar de buscarle la vuelta e inventar cosas como para poder salir. De las crisis yo creo que hay un montón de oportunidades, pero es más vale que es complicado porque es todo más a fuerza de pulmón y de mucho trabajo".
En esa línea de constante apuesta por la región, Bellotto se prepara para dar un paso muy esperado en la comunidad. Próximamente abrirán su primer local de venta al público en Larroque, ubicado en el edificio Urquiza, lo que permitirá acercar de forma directa toda su producción a los vecinos.
Al momento de definir lo que significa llevar adelante este desafío día a día, Julián resume el espíritu que los mueve con una definición simple y franca: "Para mí es sinónimo de mucho trabajo y de reinventarse continuamente. De siempre estar pensando en qué podés hacer o dejar de hacer y siempre buscándole la vuelta para solucionar los problemas y para crecer continuamente".





Promueven el accionar de los Consorcios Camineros en zonas productivas del departamento Gualeguaychú


Entre Ríos se presenta en La Rural con una propuesta que integra producción, turismo y cultura






















AFIDEER abrió las inscripciones para la Semana de Emprendimiento e Innovación Entre Ríos 2026



Volver a la capacidad de asombro: llega el festival de títeres y marionetas "La Magia que Anima" a la Sala Paoli

El Ecocanje movilizó a 180 vecinos y creció en la recolección de materiales reciclables




















